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GRANADA, 21 (EUROPA PRESS)

Un estudio del departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada (UGR) revela que el consumo de alcohol en adolescentes altera los niveles de las hormonas sexuales y de crecimiento, según indicaron a Europa Press fuentes de Andalucía Investiga, el programa de divulgación científica de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa.

Así, en este informe se han determinado los niveles de hormonas sexuales y de crecimiento en jóvenes adolescentes de ambos sexos con edades comprendidas entre 13 y 17 años con síntomas de intoxicación etílica aguda.

De esta forma, los resultados de este estudio han puesto de manifiesto que en este estado de embriaguez, los varones muestran una disminución «importante» de los niveles de testosterona, mientras que en las mujeres se produce un aumento «significativo» de los mismos.

Igualmente, hay que tener en cuenta que la testosterona juega un papel «crucial» en la pubertad, ya que es la responsable en esta época de la vida de la aparición de los caracteres sexuales del varón como la voz grave, la masa muscular, la distribución de vello corporal, la libido o la potencia sexual.

En cuanto a las mujeres, este aumento de testosterona también es perjudicial, ya que en condiciones fisiológicas los niveles de testosterona son «muy bajos», pues la principal hormona sexual femenina es el estradiol, responsable de los caracteres sexuales femeninos entre ellos del ciclo menstrual.

Los resultados también han demostrado que en ambos sexos se produce una disminución significativa de la hormona del crecimiento. Además, también se debe recalcar que durante la adolescencia se produce el estirón puberal con un «considerable» aumento de la talla. Por tanto, una disminución de la hormona de crecimiento en este periodo puede ocasionar una disminución de la talla final del individuo.

Se trata del primer estudio realizado en España que aborda el problema del consumo de alcohol en un segmento de la población más joven, ya que hasta el momento, las investigaciones relacionadas con esta problemática se habían centrado en el estudio de los efectos perjudiciales del alcohol en personas adultas y con un hábito de consumo elevado, prácticamente alcohólicos.

El consumo de alcohol en adolescentes constituye un grave problema social, ya que según estudios epidemiológicos existentes, en los países industrializados el 35 por ciento de los bebedores habituales son menores de 16 años.