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AVILA, 24 (EUROPA PRESS)

El tradicional huevo hilado, elaborado con yema de huevo y azúcar en la fábrica abulense Yemas de Santa Teresa, cobra protagonismo en las fechas navideñas con la producción de 50.000 kilos de este dulce, que en los últimos años se ha convertido en delicatessen y acompañamiento de múltiples manjares.

Así lo explicó en declaraciones a Europa Press Televisión la directora de Marketing de Yemas de Santa Teresa, Isabel López, quien puntualizó que este producto tiene una tradición navideña «muy importante» y es típico de las pastelerías, aunque esta centenaria fábrica cuenta desde el año 2000 con un proceso de envasado diferente que permite dar a este producto 60 días de vida sin conservantes.

«El huevo hilado se hace en la pastelerías y se hace todas las navidades pero la diferencia está en que Santa Teresa, con la fábrica de huevo hilado, está rompiendo la estacionalidad y lo vendemos todo el año», señaló López, quien no obstante reconoció que es durante las fechas navideñas en las que se produce un aumento de las ventas, que acaparan el 85 por ciento de las ventas totales.

De este modo, anualmente se elaboran 60.000 kilos de este tradicional producto –1.000 al mes fuera de los meses de Navidad– aunque en la época navideña se amplía hasta la plantilla, que alcanza en estas fechas la veintena de trabajadores distribuidos en todos los puntos de elaboración y envasado.

La elaboración de este producto es manual y la complicación radica precisamente en el hecho de que se trata de un dulce artesano y manual «y porque la microbiología del huevo es muy delicada y hay que tener un ambiente completamente aséptico».

PROCESO MANUAL.

El proceso comienza con la mezcla de agua y azúcar, que se convierte en un jarabe en el que se vierte la yema de huevo, que ve su caída amortiguada con espuma y con el jarabe y que se saca de estos recipientes para dar a las hebras un baño de agua para restarle un poco de su sabor dulce.

Tras introducirlo en agua, se escurre y pasa a una cámara en la que se mantiene en una temperatura que oscila entre los tres y los seis grados para luego pasar a una «cadena» en la que se va envasando en tarrinas de 100 y 250 gramos, aproximadamente.

«El huevo hilado es un complemento para productos salados, para hacer rollitos de jamón cocido aunque también se puede emplear con ibéricos o con ahumados y, para los más atrevidos, se puede utilizar en cocina japonesa», señaló López, quien reconoció que fuera de estas fechas es complicado encontrar este producto.

El objetivo es, sin duda, que el huevo hilado se venda todo el año «en proporciones mayores» porque aunque en Navidad tienen mejor salida, desde Yemas de Santa Teresa, encargada de la elaboración de este famoso dulce, consideran que el huevo hilado se puede comprar «todos los días del año».