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PARIS, 23 (Del corresponsal de EUROPA PRESS, Javier Gómez Muñoz)

Isabelle D., la mujer de 38 años que recibió un trasplante parcial de rostro el pasado 27 de noviembre, ha reaccionado positivamente tras la operación, «fuma cigarillo tras cigarrillo» y come y bebe normalmente, según el cirujano Bertrand Devauchelle, uno de los responsables de la intervención.

«Está muy bien y habla sin problemas», explica Devauchelle, en una entrevista con el diario «Le Parisien». La paciente sigue hospitalizada y bajo examen por si su organismo rechazase el nuevo tejido, que ocupa el triángulo facial formado entre la nariz, el mentón y la boca.

El único problema de posible rechazo se detectó el pasado 23 de diciembre, pero se resolvió aumentando la dosis de inmunosupresores. Por ahora, el equipo médico que supervisa su recuperación no se plantea dejarla volver a su domicilio, «no sólo por razones de salud, sino para protegerla de la presión mediática», aclaró el cirujano.

«Contrariamente a lo que muchos pensaban, acepta su nueva cara y no quiere deshacerse de ella», aseguró el doctor. Devauchelle precisó que el rostro de Isabelle es similar al de una persona normal «y no se parece al de una muerta». El fragmento facial que le fue injertado provenía de una persona que había fallecido.

La mujer mueve el labio superior, pero no el inferior y comienza a beber y comer «sin escapes», lo que hasta ahora había sido una «molestia», según el galeno.

En relación con la polémica acerca de los límites éticos de la operación y de su mediatización, Devauchelle se defendió argumentando que quienes la han operado «no tienen lecciones de ética que recibir». «La paciente tenía derecho a suscribir un contrato para vender su imagen», aclaró el doctor.