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MADRID, 24 (EUROPA PRESS)

El 60% de los obesos que lleva un balón intragástrico es fumador, según datos de la Unidad de Tratamiento Endoscópico de la Obesidad del Hospital Madrid-Montepríncipe hechos públicos hoy.

Según el doctor Gontrand López-Nava, director de la Unidad, la obesidad y el consumo de tabaco van unidos muchas veces, pese a que el aumento de peso «es uno de los temores más habituales en aquellos que se plantean dejar de fumar».

No obstante, el doctor López-Nava subrayó que los pacientes que acuden a esta unidad aprovechan con frecuencia la situación de inicio de pérdida de peso inducida por el balón intragástrico, para abandonar el hábito tabáquico.

Los pacientes sometidos a esta técnica disminuyen la ingesta diaria de alimentos, ya que una vez que se les instala este dispositivo tienen sensación de saciedad precoz y de plenitud gástrica (estómago lleno), por lo que se disminuye la ansiedad provocada por la falta de comida.

En este contexto, el doctor López-Nava afirmó que el paciente se siente más animado para dejar de fumar. «Hay que tener en cuenta que el 60% de los fumadores gana peso al dejar de fumar. Mientras somos adictos a la nicotina –añadió–, ésta quema aproximadamente unas 300 calorías, sin hacer el más mínimo esfuerzo, debido a que aumenta la velocidad del metabolismo basal y además controla el apetito-ansiedad».

Los efectos sistémicos de la nicotina, que aceleran el metabolismo basal, son los responsables, al desaparecer ésta, de un 30% de la ganancia de peso, y el 70% restante se debe a un aumento de las calorías ingeridas. De hecho existen estudios que han demostrado que el ex fumador aumenta en 300 kilocalorías/día su dieta durante los meses posteriores al abandono debido a factores psicológicos relacionados con la ansiedad del síndrome de abstinencia, y a factores como la mejoría sensitiva del olfato y gusto por la comida.

«Por tanto –dijo este especialista– para limitar esa mayor ingesta en el periodo de abstinencia a la nicotina, el balón intragástrico va a constituir una importante ayuda a nuestros pacientes obesos, ya que por un lado restringe la capacidad de llenado gástrico y, por otro, disminuye el apetito al producir sensación de saciedad precoz y de estómago lleno».