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PAMPLONA, 01 (EUROPA PRESS)

Las mujeres que padecen obesidad y realizan ejercicio físico adelgazan más con una dieta rica en grasas. En cambio, aquéllas con hábitos sedentarios se benefician más de una dieta con predominio de hidratos de carbono, según constata la tesis de Constanza Matilde López, defendida en la Universidad de Navarra.

Ésta es la conclusión a la que ha llegado la investigadora en su estudio «Interacciones entre actividad física y dietas hipocalóricas en la pérdida de peso». El trabajo se elaboró a través del análisis de 40 mujeres obesas sanas, de 20 a 50 años, a quienes se les practicó un ensayo experimental para conocer su tasa metabólica basal, presión arterial, frecuencia cardiaca y composición corporal.

A continuación, durante 10 semanas fueron sometidas a dos dietas bajas en calorías o hipocalóricas, con diferente contenido en grasa e hidratos de carbono, a la par que se valoraba su grado de movilidad.

Aquéllas que practican algún deporte mantienen la musculatura y además eliminan antes la masa grasa, por lo que responden mejor a una dieta rica en lípidos. Mientras, las personas menos activas consiguen desprenderse con más facilidad de su grasa y peso corporal si siguen una dieta hipocalórica rica en azúcares, explicó la investigadora.

PREVENIR ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

Por otra parte, las conclusiones de la tesis demostraron que el peso se correlaciona positivamente con la frecuencia cardiaca. Así, tras la dieta, disminuyó la frecuencia cardiaca y la presión arterial diastólica de las participantes más activas por encima de la de aquéllas con costumbres pasivas.

Así, queda comprobado que la práctica de deporte se asocia a un menor riesgo de sufrir ciertas patologías, como las enfermedades cardiovasculares. Por ello, «resulta fundamental determinar los beneficios que presenta esta asociación para la salud», subrayó Constanza Matilde López.