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MADRID, 17 (EUROPA PRESS)

El cannabis es la sustancia más consumida por los adolescentes con problemas de drogadicción tratados por «Proyecto Hombre» en 2005 (46%), seguido de la cocaína (36,8%) y el alcohol (14,3%). Así, el cannabis se pone por delante del alcohol, que era la sustancia más consumida en 2004, seguido del cannabis y la cocaína, según un estudio del perfil psicosocial de los 1.417 adolescentes tratados en 2005 realizado por la Asociación Proyecto Hombre.

Por tanto, el cannabis, la cocaína y el alcohol son las sustancias que causan mayores problemas a los jóvenes en este orden y, por consiguiente, las que generan una mayor demanda de tratamiento, según Albert Sabatés, presidente de la Asociación Proyecto Hombre. Sin embargo, aunque se hable de sustancia principal, «hay que destacar que la mayoría de los menores que demandan tratamiento (70%) son policonsumidores, es decir, consumen más de una sustancia», agregó Sabatés. Así, las personas que reconocen fumar «porros» aseguran que también beben alcohol (un 92%), tabaco (64%) y cocaína (14%).

«El aumento del consumo del cannabis no se ha estudiado en profundidad, pero sobre todo se debe a una percepción de riesgo muy baja a la hora de consumir esta sustancia, hay cada vez más una mayor normalización», continuó el experto.

Además, según resultados del Plan Nacional sobre Drogas entre 1994 y 2004, se observa que el consumo de cannabis se ha duplicado en la franja de edad comprendida entre los 14 y los 18 años, pasando del 18,2% a un 36,6%. Estos datos constatan que los jóvenes empiezan cada vez antes a fumar cannabis, siendo la edad media de inicio los 14,5 años.

Por otra parte, también existe una gran variabilidad dependiendo del centro de cada comunidad autónoma. En el caso de León, Cádiz, Castellón, Córdoba o Navarra, destaca una fuerte demanda de tratamiento para el consumo de cannabis; la demanda por problemas derivados del alcohol se da sobre todo en Cádiz o Cataluña; y los programas de Jaén, Baleares, Madrid, Asturias o Alicante tienen más demanda en problemas con el consumo de cocaína. En este sentido, el 47,9% de los menores que acuden a la primera entrevista con su familia en un centro realizan el tratamiento, afirmó el presidente de la Asociación.

En cuanto a la distribución por sexo, la diferencia es bastante significativa, ya que el 78,5% de las personas que fueron tratadas eran hombres y el 21,5% mujeres. Respecto a la edad, la media de los menores atendidos fue de 17,3 años (17,6 para los hombres y 17,5 para las mujeres).

Asimismo, en cuanto a la situación familiar de los adolescentes, la gran mayoría conviven con alguno de sus progenitores: el 76% con ambos padres; el 12,3% sólo con la madre; el 1,5% sólo con el padre; el 4,8% con la madre y su pareja; y el 1,2% con el padre y su pareja. El resto vive en algún tipo de institución (3,4%) o en pisos de acogida (3,5%).

«Hay que destacar que casi un tercio de los menores tratados, el 27,5%, no estaba ni estudiando ni trabajando, por lo que puede que la desocupación les conduzca a consumir drogas, ya que este porcentaje ha aumentado desde 2004, cuando era un 21%», señaló el director del Comité Organizador, Lino F.Salas. Así, el 51,2% de los jóvenes estaba cursando algún tipo de estudio (el 47,6% se dedicaba en exclusiva a estudiar, frente al 3,6% que simultaneaba los estudios con alguna ocupación laboral), y el 21,3% estaba trabajando.