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MADRID, 22 (EUROPA PRESS)

Las posibilidades de que un adolescente se inicie en el consumo del tabaco se incrementan en un 19% si uno de sus padres fuman y se eleva hasta el 36% si madre y padre tienen el hábito del cigarrillo, aseguró hoy ante un auditorio de más de cien estudiantes de entre 14 y 15 años del Instituto SEK, el doctor Juan Carlos Diezma, jefe de la Sección de Promoción de la Salud Infanto-Juvenil, de la Consejería de Sanidad y Consumo de la Comunidad de Madrid.

Las mayores probabilidades de ser fumadores de los adolescentes cuyos padres fuman se deben, en opinión de este experto, a la mayor permisividad y tolerancia que existe en estas familias. De hecho, estimó que «uno de cada diez adolescentes fuma con el permiso de sus padres y que cuando los progenitores son fumadores, hay más probabilidades que también permitan a sus hijos fumar».

Los alumnos participaron de una conferencia celebrada en el marco de la campaña de la Unión Europea «Help-Por una vida sin tabaco» en la que conocieron datos acerca del consumo de cigarrillo en chicos de su edad y las consecuencias negativas que tiene para la salud. Según un estudio realizado entre adolescentes de 15 y 16 años en la Comunidad de Madrid y que fue citado por Diezma, un 15,8% de los jóvenes de esa edad fuma diariamente, un 8,5% lo hace una vez por semana y un 6,4% consume menos de una vez a la semana.

El especialista destacó que, haciendo la distinción por edad, el consumo diario de tabaco en chicos de 16 es del 17%, frente al 9,4% de los adolescentes de 15, lo que demuestra «que la proporción de fumadores adolescentes prácticamente se duplica cada año». También resaltó que las chicas fuman más que los varones pero que, en ambos sexos, se observa una tendencia a la baja, si se comparan estos números con los de años anteriores.

Otro dato que dio a conocer Diezma revela que los adolescentes madrileños son más precoces que el resto de los españoles en el inicio del hábito. Según señaló, en Madrid los chicos comienzan a fumar a los 13 años mientras que la media española es de 16 años. Y resaltó que cuando la iniciación es tan prematura, para los 18 años, el 80% de los jóvenes ya es adicto.

Según los resultados del estudio europeo «Adolescente Smokers Cesating», de cada tres jóvenes de entre 16 y 18 años que intentaron dejar el cigarillo, solo uno lo consiguió. Citando estos datos, Diezma explicó a los estudiantes el carácter adictivo de la nicotina y les recomendó que «lo mejor, es no probar el tabaco» ya que «en promedio, un fumador ve disminuido su vida entre 6 y 9 años, llegando a 20 años en la mitad de los fallecidos por efecto del tabaco». Tras ser consultados sobre las consecuencias negativas del cigarrillo, los estudiantes mencionaron que «mancha la piel», «produce tos», «envejece la piel», «no deja hacer ejercicio», «deja la voz ronca» y consideraron que los adolescentes que fuman lo hacen «para parecer más interesantes», «por imitar a los demás» o «por falta de personalidad».

La conferencia de hoy forma parte de las actividades previstas en España en el marco de la Campaña Help, orientada a jóvenes de entre 12 y 30 años, que se realiza en los 25 países miembros de la Unión Europea y cuyas tres líneas de acción son la prevención, el abandono del cigarrillo y el tabaquismo pasivo.