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SEVILLA, 29 (EUROPA PRESS)

El área de tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), que este fin de semana celebra en Sevilla su congreso nacional, consideró hoy en una nota que el número de personas que han dejado de fumar desde la entrada en vigor de la ley antitabaco «habría sido mayor si la norma se hubiese acompañado de medidas de ayuda especializada para quienes quieren dejar el hábito».

Según esta sociedad científica, que agrupa a 2.600 médicos especializados en enfermedades respiratorias, existe una «clara despropoción» entre quienes han querido dejar este hábito, situación en la que se encontrarían «aproximadamente la mitad de los fumadores», y quienes lo han conseguido, «cuyo numero podría ascender a unas 400.000 personas».

Asimismo, dicha entidad médica sostuvo que, «si como indican tambien las encuestas, en torno al 80 por ciento de los fumadores se ha planteado alguna vez dejar de serlo, la posibilidad de contar con ayuda para ello debe de resultarles del máximo interés».

Al hilo de ello, el coordinador del área de tabaquismo de la Separ, Juan Antonio Riesco, afirmó que las nuevas terapias «son capaces de ayudar mucho en la difícil tarea de abandonar total y definitivavmente del tabaco».

«Nuestra experiencia nos dice que cuando no se acompaña del tratamiento adecuado a cada caso, el porcentaje de fumadores que dejan de serlo tras proponérselo a conciencia se sitúan entre el 5 y el 8 por ciento», argumentó este experto, quien, frente a ello, declaró que «si el intento se acompaña de ayuda médica y psicológica por parte de profesionales especializados en la lucha contra el tabaquismo podemos hablar del 40 por ciento de abadonos a los seis meses de iniciada la terapia».

«El problema, no obstante, es que en España son hoy contadas las unidades especializadas que abordan el tratamiento del tabaquismo desde una perspectiva integral», continuó Riesco, quien lamentó que «seguimos siendo muy pocos en la sanidad pública y además contamos con unos medios humanos y materiales que nos impiden hacer la labor que desearíamos».

«Se sabe, por otra parte, que existen terapias farmacológicas, como los sustitutivos de la nicotina o medicamentos para el control de la ansiedad, que han demostrado en estudios objetivados ser eficaces para ayudar a los fumadores a dejar de serlo», añade la nota, que agraga que dichos datos «deben animar a todos los fumadores y propiciar, de paso, que desde la sanidad pública se ofrezca tratamiento médico adecuado a todos aquellos que quieren dejarlo».