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MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

El 70% de los 12 millones de gafas de sol vendidas el año pasado en España, en mercadillos, bazares o «top manta» «no pasó ningún control de calidad, ni óptico ni sanitario» aseguró hoy el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas de España por lo que advirtió de los riesgos del uso de este tipo de gafas que «pueden perjudicar extraordinariamente la visión de los usuarios».

Según señala esta sociedad profesional en un comunicado, las gafas de sol homologadas, que efectivamente protegen de la excesiva luz solar y de los rayos ultravioletas (UV) e infrarrojos, «se distribuyen únicamente en centros autorizados», por lo que recomiendan, al momento de comprar un producto de este tipo, «prestar atención a la marca «CE» que hace referencia al estándar mínimo de calidad, cumplir el estándar europeo de gafas de sol, exigir que la misma tenga especificado el número de categoría de filtro que posee (que va del 0 al 5 en función de su capacidad de absorción de la luz) y asegurarse que los lentes tengan filtros para la radiación UV».

Esta entidad advierte también sobre los riesgos a los que se expone la persona que usa lentes sin la debida protección contra rayos UV: «Si no se utiliza la protección adecuada, esta radiación podría quemar la piel y producir graves trastornos oculares, como conjuntivitis, queratitis, edemas de los párpados, escamaciones del endotelio corneal e incluso cataratas prematuras. Existen además determinados casos en los que se exige una mayor protección a la radiación solar, como personas con degeneración macular asociada a la edad (DMAE), principios de cataratas, retinosis pigmentaria, albinismo, intervenidos quirúrgicamente de cataratas y afectados por fotofobia (hipersensibilidad a la luz)».

El Colegio de Ópticos y Optometricos recomienda una mayor protección para los niños, ya que -según señala- «sus ojos no están totalmente desarrollados, por ello las radiaciones UV les afectan más». En ese sentido, destaca que «aproximadamente el 80% de la invasión de la radiación UV en el interior del ojo se produce durante los primeros 18 años de vida, por lo que hasta esta edad los niños deben protegerse con una gafa de sol adecuada, que absorba el 100 por ciento de la radiación».