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MADRID, 13 (EUROPA PRESS)

Por primera vez, la lista de espera de trasplante de hígado en 2005 se redujo un 13,7% respecto al año anterior. Así, se realizaron un total de 1.070 trasplantes en todo el territorio español, según datos expuestos por especialistas españoles y portugueses en la reunión «Nuevas Artes. El receptor en el pre-trasplante hepático. Controversias» celebrada en San Sebastián esta semana.

«No hay donantes para todos los receptores y es necesario gestionar la lista de espera para disminuir al máximo la mortalidad de los pacientes en lista», señaló Fernando Pardo, consultor del departamento de Cirugía de la Clínica Universitaria de Navarra. En este sentido, «se han abordado los distintos sistemas de gestión, tanto europeos como americanos, y se ha discutido también sobre el propio sistema español de distribución de órganos», continuó.

El objetivo final de este simposio es «ser un foro de encuentro entre los cirujanos de trasplante hepático para debatir y compartir experiencias en aspectos puntuales de trasplante», aseguró, por su parte, el jefe de la Unidad de Cirugía HBP y Trasplante Hepático del Hospital Regional Universitario Carlos Haya de Málaga, el doctor Julio Santoyo.

Otro de los temas tratados fue el debate sobre el derecho a ser trasplantado, donde se valoraron las contraindicaciones controvertidas, infrecuentes y urgentes, así como la conveniencia o no de fijar una edad límite para acceder al trasplante. Asimismo, se habló del problema de los receptores de bajo peso que difícilmente acceden a un órgano completo y necesitarían que se extendiese la realización de procedimientos más complejos como la partición de un injerto para dos receptores. En cuanto a las condiciones del receptor de trasplante hepático, según los expertos reunidos en San Sebastián, existen unas condiciones básicas que debe cumplir el receptor a la hora de plantearse un trasplante hepático: el receptor debe padecer una enfermedad hepática aguda o crónica, con una expectativa de vida no superior al año y, a la vez, no debe padecer otras enfermedades concomitantes que comprometan el resultado del futuro trasplante. Por otra parte, la mejora de la calidad de vida de los pacientes trasplantados depende de la prevención de los efectos secundarios de la inmunosupresión, desde los problemas metabólicos a la insuficiencia renal, pasando por la aparición de tumores de novo. «Con nuevos fármacos y una inmunosupresión a la carta estamos en el buen camino», explicó el doctor Pardo. «Los tratamientos inmunosupresores actuales son muy eficaces para evitar el rechazo. Hoy el rechazo ha dejado de ser un problema y, en cambio, sí son importantes los efectos secundarios de la inmunosupresión», puntualizó el experto. «Nuevos fármacos incorporados recientemente son útiles en este sentido porque permiten diseñar una inmunosupresión más individualizada y menos tóxica para cada uno de los pacientes trasplantados», finalizó Pardo.