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MADRID, 15 (EUROPA PRESS)

El ciudadano español promedio se preocupa cada vez más por su salud y es más exigente con los productos alimenticios que consume, fijándose al momento de comprar, más en los ingredientes y composición nutricional que en la fecha de caducidad de los mismos, lo que revela, por un lado, la preocupación por la salud y el aspecto físico y por otro, la confianza del consumidor en comerciantes y distribuidores, señala una de las conclusiones del Barómetro de Consumo que el Instituto de la Empresa realizó a pedido de la Fundación Eroski y que reúne las opiniones de 3.200 españoles.

Los resultados del barómetro sobre consumo de productos y serivicios, publicados en forma completa en la revista «Consumer Eroski», revelan además que los españoles se han convertido en unos consumidores cada vez más exigentes y cualificados, que confían en la calidad y seguridad de los alimentos, sobre todo los con denominación de origen y los ecológicos, aunque admiten que hay algunos que todavía no les merecen buena imagen, entre los que figuran la comida rápida y los transgénicos.

También afirman estar disconformes con lo que reciben a cambio de lo que pagan y, sobre este punto, considera que seguros y vivienda son los sectores que menos compensan la inversión de su dinero y los que peor información ofrecen; en cambio están satisfechos con la información que reciben del sector sanitario (6,7 puntos) y el sector alimentación (6,5).

Asimismo, el barómetro destaca que, de a poco, los ciudadanos comienzan a hacer valer sus derechos de consumidores. Respecto de 2002, año en que sólo un 12% de los consultados había hecho una reclamación; en 2005, un 21% de los encuestados asegura haber reclamado por un mal producto o servicio. Según afirma el informe de Eroski, los españoles aún piensan que ellos mismos son quienes mejor defienden sus intereses como consumidores (70%), seguidos de lejos por las asociaciones de consumidores (24%) y la administración, que solo cuenta con la confianza de un 3% de los ciudadanos.

Pese a que los mercados de telefonía y servicios han sido liberalizados, los españoles se muestran reacios a cambiar de compañia proveedora. Según revela el informe, el 91% de los usuarios mantiene su proveedor de gas y electricidad. Contrariamente, se ha observado un acercamiento a las nuevas tecnologías: un 58% de los consultados tiene acceso a un ordenador desde su casa, su trabajo o un centro educativo y el 43% también dispone de conexión a internet.