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TORONTO (CANADÁ), 16 (EUROPA PRESS)

El ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, recordó durante su visita a la XVI Conferencia Internacional sobre el Sida celebrada estos días en la ciudad canadiense de Toronto que aún se necesita mucho más trabajo en pevención. Clinton subrayó a la cadena de televisión BBC que esta enfermedad afecta indirectamente a todo el planeta debido a los flujos migratorios y a la estrecha interdependencia de todos los países.

La televisión británica también recogió las impresiones del ex presidente durante su viaje por África para comprobar el trabajo que realizaba la Fundación Clinton en la lucha contra la pandemia. «Existe una nueva esperanza de que podemos derrotarla», explicó.

Clinton también recordó que los ciudadanos de los países ricos también tienen que sentirse implicados en la lucha contra el Sida, ya que «muchos [inmigrantes] provinen de países con significativos problemas con el Sida». Además, remarcó que «en un mundo interdependiente, si los países ricos dan la espalda a este problema, el mundo se convertirá en un lugar más sombrío».

El ex presidente de EEUU mostró su esperanza de que su país acoja algún día esta conferencia bianual que reúne a autoridades, ONG y asociaciones de afectados, a pesar de que los organizadores han expresado su escepticismo al respecto, principalmente debido a que los estrictos controles fronterizos de este país dificultarían la entrada a los afectados por el virus. Bill Clinton se mostró a favor de revisar estas restricciones, a pesar de haber apoyado una ley que defiende estas medidas. «El texto contenía muchas otras cosas que eran positivas y no quería que todo eso se perdiera», explicó.

POBLACIÓN SENSIBLE

El ex presidente recordó que Estados Unidos tiene «crecientes índices de infectados entre sectores muy concretos de la población, como las mujeres de color, que son vulnerables al sexo forzado y con más probabilidades de mantener relaciones con parejas que desconocen que son portadores del virus». «Hasta que no demos con la vacuna o la cura, ninguna nación puede permitirse mirar para otro lado», concluyó.