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BRUSELAS, 28 (EUROPA PRESS)

La Comisión Europea publicó hoy unas directrices, pactadas con los Estados miembros y con la industria, que obligarán a las compañías cosméticas a responder a las peticiones de información adicional por parte de los consumidores, a través del teléfono, correo electrónico o correo convencional, sobre la composición de sus productos y sobre sus posibles efectos secundarios.

Para facilitar el acceso a este tipo de información, la Asociación Europea de Cosmética y Perfumería (Colipa) creará un directorio de acceso público con las compañías que venden productos de este tipo en el mercado comunitario.

A través de este listado, los consumidores tendrán acceso a información sobre los efectos no deseados que los productos cosméticos han tenido en sus usuarios, y podrán ponerse en contacto con las empresas para ampliar la información que consideren necesaria.

El portavoz de Empresa e Industria de la Comisión, Gregor Kreuzhuber, subrayó la diferencia de estas directrices con respecto a la situación anterior: «Hasta el momento, las empresas podían alegar que ciertas informaciones eran confidenciales; a partir de ahora estarán obligados a contestar al consumidor».

Entre los datos que la Comisión considera pertinentes se encuentran la frecuencia y naturaleza de los efectos no deseados asociados a ciertos productos, las posibilidades de que éstos ocurran y los tipos de efectos secundarios que los productos comercializados han causado en alguna ocasión.

Según el comisario de Empresa e Industria, Gunter Verheugen, «esta nueva directiva facilitará la vida a los consumidores y a la industria», agilizando el acceso a información y permitiendo elegir de manera más consciente entre el amplio espectro de productos cosméticos que se venden en los mercados europeos.

La Comisión hizo hincapié además en que estas directrices que ahora se adoptan han sido consensuadas con la industria cosmética y con los demás actores implicados, incluyendo los Estados miembros, que serán los responsables de hacer cumplir esta obligación a las empresas que operen en su territorio nacional, y deberán asegurarse de que las compañías responden a los consumidores en «un tiempo razonable», explicó Kreuzhuber. Además, en caso de registrarse quejas, serán los ejecutivos nacionales los responsables de tomar las medidas adecuadas.

CANTIDAD Y CALIDAD

La nueva directiva también obliga a informar sobre las sustancias que han sido clasificadas como peligrosas en la legislación comunitaria. Las compañías cosméticas tendrán por tanto que facilitar información con respecto a la cantidad utilizada en sus productos.

«No tiene nada que ver con la efectividad de un producto», explicó Kreuzhuber, «sino de los posibles riesgos que determinados consumidores pueden correr al usarlo», concluyó, añadiendo que en cualquier caso, todos los productos que se venden en Europa han pasado los controles pertinentes y se consideran seguros.

Sin embargo, para proteger los secretos comerciales y los derechos de propiedad intelectual, la Comisión permitirá que la información cuantitativa se exprese en rangos y no en números absolutos.

Estas directrices serán aplicables a todos los productos cosméticos que se vendan en la Unión Europea, independientemente de si han sido fabricados por empresas europeas o extranjeras.