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MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

El cirujano y ex presidente de la Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria Fernando Domínguez Cunchillos afirmó hoy que los casos de afectadas por el medicamento «Agreal», hoy retirado del mercado, pueden esconder en realidad una «mala utilización» del fármaco, que por otro lado consigue «buenos resultados» a la hora de combatir los sofocos provocados por la menopausia.

Tras la sentencia de un juzgado de Barcelona que condena al fabricante, Sanofi-aventis, a indemnizar a dos afectadas y a la familia de una tercera y desestima las demandas de otras 15 mujeres por los efectos secundarios de «Agreal», el doctor Domínguez Cunchillos aseguró hoy a Europa Press que problema con el fármaco es que «como los resultados eran buenos, al menos en la mayoría de los casos, la gente se automedicaba con él».

Este especialista en patología de la mama, que desarrolla su labor en el Hospital Virgen del Camino de Pamplona, explicó que el motivo de su retirada por parte de la Agencia Española de Medicamentos fue que la relación beneficio/riesgo «no justificaba el mantenerlo en el mercado, si bien «eso no quiere decir que fuese un medicamento malo o que hiciese daño ni muchísimo menos».

«El problema es que disparó el consumo del medicamento; desde 1983 se está utilizando en España y se sigue empleando en otros países europeos. El principal problema que ha creado este fármaco es precisamente que como los resultados eran buenos, al menos en la mayoría de los casos, la gente se automedicaba con él», dijo.

En este sentido, el ex presidente de la Sociedad Española de Senología recordó que el prospecto establecía que había que utilizar el medicamento durante 20 días al mes, descansando diez, y manteniendo la pauta tres o cuatro meses, siendo necesario después descansar un poco. «Pero como las mujeres se encontraban bien, seguían tomándolo», agregó.

Aunque según Domínguez Cunchillos el medicamento «no era una panacea porque no trataba toda la sintomatología propia de la menopausia, si se utilizaba para lo que estaba indicado, que eran los sofocos, los resultados eran buenos».

Por otro lado, indicó que lo principal que achacaba a «Agreal» la Agencia del Medicamento era que podía estar enmascarando sintomatología depresiva, aunque «si ese fármaco está desenmascarando una sintomatología y se utiliza correctamente durante veinte días con diez de descanso, en tandas de tres o cuatro meses», la sintomatología acababa saliendo a la luz.