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Los síntomas habituales entre los afectados son los estornudos, la obstrucción nasal y la conjuntivitis

MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

El coordinador del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), Javier Subiza, señaló hoy que febrero es el mes “más complicado” para las personas sensibles al polen de las cupresáceas -cipreses y arizónicas-, pues en este periodo es cuando se registran “las concentraciones más altas” de polen, acentuadas por el invierno anticiclónico de este año, que favorece la polinización.

En declaraciones a Europa Press, Subiza indicó que las cupresáceas se caracterizan porque liberan su polen cuando las temperaturas son suaves, mientras que lo evitan cuando hace frío, “como si fuese una ventana que se abre con el calor y se cierra con el frío”.

Por ello, un invierno de temperaturas más cálidas de lo habitual, como está siendo el de 2007, al igual que los del último lustro, ha favorecido una mayor incidencia de los síntomas entre los afectados.

Aunque las cupresáceas tienen un periodo de polinización “amplio”, habitualmente “de octubre a abril”, febrero es el mes más importante en este proceso, pues llegan a alcanzarse picos de entre 400 y 1.000 granos por metro cúbico. Concretamente, durante febrero de 2007, se ha llegado a los 600 granos en Madrid los días de mayor concentración.

Entre los síntomas que padecen las personas con sensibilidad a este alérgeno, están la rinitis, los estornudos, la obstrucción y destilación nasal. Además, el 90 por ciento sufren también problemas oculares o conjuntivitis, y entre un 30 y un 40 por ciento, complicaciones de tipo asmático.

AUMENTAN LAS VENTAS DE ANTIHISTAMÍNICOS.

La consecuencia de ello es que en febrero se incrementan las ventas de antihistamínicos con respecto al mes de enero “hasta un 50 por ciento” los años en que las concentraciones de cupresáceas registran cifras más elevadas.

Subiza comentó como particularidad de este alérgeno que “la máxima intensidad de los síntomas aparecen entre las 24 y 48 horas después de la exposición al polen y que se produce sólo con este tipo de polen, no con el de las gramíneas o la flor del plátano”.

Las concentraciones de polen de cipreses y arizónicas ha aumentando desde 1978 hasta el 2000, año a partir del cual se han venido manteniendo en niveles elevados. Al mismo tiempo, se ha incrementado el número de pacientes con polinosis que son alérgicos a este tipo de árboles, del 20 al 40 por ciento.

Por último, Subiza quiso aclarar que estos datos también están relacionados con el hecho de que se ha multiplicado la utilización de cipreses y arizónicas en la vía pública de las ciudades, como por ejemplo en Madrid, y también se ha registrado un aumento en el uso ornamental.