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MADRID, 23 (EUROPA PRESS)

José Carlos Carballo Clavero, un vallisoletano que desde hace más de ocho años está inmovilizado como consecuencia del denominado “síndrome de cautiverio”, cumplirá el próximo viernes, 2 de marzo, su sueño de volar en una aeronave militar con un “bautismo aéreo” a bordo de un avión CN-235 del Ala 35 de la Fuerza Aérea española, según explicó a Europa Press uno de los promotores del proyecto.

La primera experiencia aérea de “Charlie” sobrevolando los cielos de Valladolid coincidirá con el estreno del documental cinematográfico “Verbos”, que él mismo protagoniza y que relata su experiencia vital y su afán por mejorar su situación sacándole partido a su vida junto a su mujer, Purificación.

Despegando de la Base Aérea de Villanubla (Valladolid), Carballo Clavero tendrá oportunidad de verse liberado por unos minutos de su silla de ruedas para observar desde varios miles de metros de altitud la estampa su ciudad a bordo de un avión del Ejército del Aire, cumpliendo así en parte uno de sus sueños juveniles, ser piloto militar.

Víctima de un doble infarto cerebral, “Charlie” está afectado por el “síndrome de cautiverio”, una patología que le aboca a un estado de inmovilidad e incomunicación casi totales (no puede mover ninguna parte de su cuerpo ni hablar) pero que no ha mermado en ningún modo sus facultades mentales.

Manteniendo una mente sana encerrada en un cuerpo inmóvil, “Charlie” muestra en “Verbos” cómo acepta su situación y trata de mejorarla, siempre apoyado por su mujer, con la que ha conseguido desarrollar un impresionante sistema de comunicación –dirigido con el único movimiento que puede hacer con un dedo de su mano derecha– y se ha embarcado en ambiciosos proyectos como la publicación de su segundo libro, centrado en ayudar a las personas que están en una situación parecida a la suya.

Su primera obra, titulada “El síndrome de cautiverio en zapatillas”, publicada en 2005, supone un fiel testimonio de su afán de superación y de ayudar a otras personas que padecen su misma enfermedad, así como a sus familiares y amigos.

“Charlie” afronta en la actualidad un nuevo reto, la fundación de una asociación para afectados por el “síndrome de cautiverio”, centrada en un doble objetivo: “impulsar el desarrollo de proyectos de investigación diridos a la consecución de una autonomía personal” de los afectados por esta enfermedad y “dar a conocer a la sociedad los efectos” del síndrome y las “necesidades” de los enfermos.

Tras dirigir documentales como “Historia del pacaidismo” e “Historia de la Aeronáutica en España” y sus tres primeros cortos “Historia de un boli” (2002), “¿De quién son?” (2003) y “Toma Nota” (2005), el director cinematográfico Miguel González Molina incide ahora con “Verbos” en la necesidad de trasladar a la sociedad la experiencia de “Charlie”.

“Se trata de una historia de amor y coraje ejemplarizantes que puede ayudar o dar esperanza a muchas personas que se encuentren en situaciones similares”, asegura. El documental ha sido rodado en Madrid, Valladolid –donde reside “Charlie”– y Almería, la primera ciudad que visitó desde que sufrió el síndrome que le mantiene inmovilizado pero que no le ha restado ganas de vivir.