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Descarta la infección de los bebés por falta de limpieza, y apunta a la fragilidad de los prematuros frente a las bacterias del ambiente

MADRID, 5 (EUROPA PRESS)

El jefe del Servicio de Medicina Preventiva del hospital público Ramón y Cajal, Vicente Monge, aseguró hoy que «no es de extrañar» la presencia de la bacteria «klebsiella pneumoniae» en unidades hospitalarias donde se atiende a bebés prematuros, y descartó totalmente que las infecciones a las pueda dar lugar se deban a falta de limpieza en la zona.

«Eso no ocurre en ningún hospital de España. Todos tenemos protocolos de actuación tanto de manejo, cateterización, limpieza… Es imposible», declaró a Europa Press Monge, quien advirtió que «todas las bacterias que hay en el aire, porque no estamos en un sitio estéril en la vida normal, se depositan en la piel y, como estos niños no tiene una capacidad defensiva normal, puede producirse una infección».

Al hilo de que la citada bacteria haya causado la muerte de tres bebés prematuros en menos de una semana en el hospital 12 de Octubre, Monge dijo que la «klebsiella pneumoniae» es «una bacteria frecuente dentro de las unidades de prematuros» y que, en todo caso, los prematuros son «una fuente probable de entrada de las infecciones».

A este respecto, advirtió que los prematuros se diferencian de los bebés nacidos a término (a los nueves meses) en que «su sistema inmune es inmaduro, por lo que no tienen la misma capacidad de defensa, y que piel y mucosas, que son las primeras barreras defensivas, tampoco son normales, sino que son inadecuadas».

«La piel está mal desarrollada, es muy frágil, muy permeable y cualquier bacteria del ambiente puede colonizarla y producir una infección y, a partir de ahí, ir a cualquier otro sitio», explicó este experto en Medicina Preventiva.

BEBÉS MUY MANIPULADOS Y EXPUESTOS

Monge atribuyó la situación a las características de estos bebés, que «sobreviven gracias a la técnica y al desarrollo de la medicina, pero a costa de tener varias vías abiertas y estar sometidos a muchas manipulaciones tales como los catéteres vesical, venoso o umbilical, la sonda nasogástrica, y las diferentes formas de administrarles la medicación y la alimentación, bien provengan de la madre o de leche maternizada…, a lo que se une la propia incubadora».

El doctor del hospital Ramón y Cajal también apuntó a la «atención sanitaria» que reciben los prematuros y que, por su especial situación, «obliga a un contacto más directo» con ellos, «no sólo por parte del parte del personal» que les atiende sino también del propio ambiente que les rodea.

«Una embarazada, normalmente, no tiene una infección intraútero. Los niños están bien, se pueden contaminar porque pasan a través del canal del parto de la madre o porque el ambiente que hay en el hospital o en cualquier otro sitio, les coloniza», insistió Monge.