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BRUSELAS, 15 (EUROPA PRESS)

La Comisión Europea inaugurará mañana en la localidad belga de Geel tres laboratorios comunitarios de referencia que se encargarán de efectuar controles sobre la eventual presencia de elementos dañinos para la salud en los alimentos para humanos y animales y con los que Bruselas espera reforzar la confianza de los consumidores europeos.

El comisario de Sanidad, Marko Kyprianou, asistirá a la puesta en marcha de unos laboratorios que estarán especializados en el hallazgo en los alimentos y análisis de metales pesados que puedan resultar dañinos para la salud, así como micotoxinas e hidrocarburos aromáticos policíclico (HAP), sustancias «potencialmente nocivas para la salud y que pueden estar presentes en los productos alimentarios», explicó la Comisión en un comunicado.

Los tres centros apoyarán también a las autoridades nacionales en sus esfuerzos para asegurar la salubridad de los alimentos. En concreto, «validarán los métodos de análisis, elaborarán materiales y medidas de referencia y ofrecerán formación y otros instrumentos a los laboratorios nacionales para garantizar la inocuidad de los alimentos para humanos y animales en toda la UE».

Kyprianou afirmó que la apertura de estos laboratorios siguen el objetivo de «disponer de una red sólida paneuropea» de centros que constituyan un marco regulador «más eficaz» y capaz de «reforzar la confianza de los ciudadanos».

La Comisión explicó que uno de los elementos que estudiarán los laboratorios son metales pesados, algunos de los cuales con un papel importante en la alimentación, mientras que otros como el plomo, el cadmio o el mercurio «no tienen ningún valor nutritivo y pueden contribuir a la aparición de enfermedades graves» como el cáncer o daños en el sistema nervioso.

Por lo que respecta a las micotoxinas, Bruselas indica que son producidas por los hongos que aparecen en alrededor de un 20% de los alimentos. Éstas pueden provocar enfermedades tanto benignas como graves.

En tercer lugar, estudiarán la presencia de HAPs, unos «compuestos» que pueden entrar en los alimentos durante el proceso de producción y algunos de los cuales pueden provocar cánceres o mutaciones en el ADN.