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MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

Entre un 15 y un 20 por ciento de las consultas al urólogo están motivadas por el dolor, síntoma principal de muchas enfermedades y cuadros clínicos, según informó hoy la Asociación Española de Urología (AEU) en un comunicado. Para los dos grandes tipos de dolor existentes, agudo y crónico, los “analgésicos son la terapia de primera elección”.

Muchas de las aflicciones están relacionadas con las consecuencias de las intervenciones quirúrgicas. Pero como cada día se utilizan técnicas menos invasivas, como la laparoscopia o la litotricia extracorpórea, “el paciente se recupera mejor y más rápidamente y las molestias son menores”, destaca el doctor Octavio Arango, del Servicio de Urología del Hospital del Mar de Barcelona.

“El cólico nefrítico, las infecciones y el dolor postquirúrgico son las causas más frecuentes de dolor”, agrega el especialista y puntualiza que “cuando el paciente llega a la consulta” los médicos deben “cuantificar, de la forma más objetiva posible, la intensidad de ese dolor”. Con ese fin se utilizan “reglas analógicas”, mediante las cuales el afectado “valora su dolor del 1 al 10”.

De esta manera, la dolencia se califica como “aguda”, que es breve, con momentos intensidad y normalmente responde a una inflamación; y los “crónicos”, que son más largos y “afecta significativamente a la calidad de vida del paciente”. La mayoría de los casos, indica Arango, coinciden con la primer categoría que es “más fácil de tratar”. El crónico, “se limita a los casos de dolor por cáncer y prostatitis”.

Por su parte, el cólico nefrítico “es una de las principales causas de urgencia urológica”. Incluye los casos “en los que los cálculos se encuentran en el trayecto ureteral, desde riñón a vejiga, provocando intensos dolores hasta lograr su expulsión de forma espontánea a través del sistema urinario”.

Arango considera que el tratamiento terapéutico debe aliviar el dolor y, “en ningún caso averiguar si el paciente exagera o aguanta excesivamente esa molestia”. Además, insiste en que “es preciso seguir una serie de pautas”: identificar el origen y tipo de dolor, conocer las características del analgésico que se va a administrar e individualizar el tratamiento.