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MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

La presidenta de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), Isabel Baza, pidió hoy en el Senado que se elabore una orden ministerial para eliminar las máquinas expendedoras de chucherías y bollería industrial o similares dentro de los recintos escolares de primaria y secundaria con el objetivo de combatir la obesidad infantil y juvenil.

De este modo, Baza explicó a Europa Press que, durante su comparecencia en la Comisión conjunta de la Comisión de Educación y Ciencia y de la Comisión de Sanidad y Consumo, ha mostrado su preocupación por el alto consumo de productos dulces en el colegio, que considera el «tamiz» donde se constatan los malos hábitos alimentarios de niños y adolescentes adquiridos desde el hogar familiar. Además de suprimir las máquinas expendedoras, también pidió que en aquellos centros donde existen bares o cafeterías «sólo se venda comida sana».

Asimismo, también aconsejó utilizar la vía escolar para realizar revisiones médicas anuales –tanto en centros públicos como privados– en las que se incluya un análisis completo de la salud de los niños, midiendo el peso, la altura, una revisión óptica, dental y del sistema neurológico, detalló Baza.

Otra de las medidas propuestas hoy en la Cámara Alta por Baza se centró en elaborar campañas informativas que mentalicen a los padres y familiares de su responsabilidad en los hábitos alimenticios de sus hijos.

En este sentido, destacó el hecho de que hasta un 23 por ciento de los niños menores de 6 años no desayunan en sus casas, ya que sus padres optan por darles golosinas, bollería u otros productos dulces para comerlos directamente en el colegio. De hecho, las cifras aumentan entre los 12 y 16 años, cuando es un 60 por ciento de los niños los que desayunan en sus centros educativos «decidiendo lo que comen y cuándo lo comen».

CENTROS COMO «COMPLEMENTO EDUCATIVO».

A pesar de todo, la presidenta de CECE pidió que se le quite a los padres «la idea de que la escuela resuelve todos los problemas de los niños», cuando en su opinión el papel de los centros escolares debe ser el de «complemento educativo» de las familias, que son «los verdaderos protagonistas para tomar medidas sobre los niños».

Sin embargo, Baza destacó el papel de los comedores escolares en el establecimiento de los patrones alimentarios adecuados, ya que los menús están elaborados por nutricionistas que después envían con antelación a las familias para comprobar que aportan una dieta equilibrada. De hecho, explicó que el menú diario de un comedor contiene entre 800 y 1.000 calorías.

En relación con el fomento de actividad física y saludable, lamentó que con la nueva Ley Orgánica de Educación (LOE) se vayan a reducir las sesiones de Educación Física, llegando incluso a una hora semanal de ejercicio para los niños de 8 a 16 años.