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MADRID, 6 (EUROPA PRESS)

La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV), que afecta a entre el 2 y el 3 por ciento de los bebés a nivel mundial, causa graves efectos en la vida familiar. Además de los problemas físicos que provoca en el enfermo, los padres se sienten culpables, preocupados y padecen falta de sueño, según los resultados de una encuesta de la Plataforma Act Against Allergy.

El trabajo del grupo internacional demuestra que la mitad de los padres que tienen un hijo con APLV faltó al trabajo, un 38 por ciento discutió con su pareja y las vidas de los otros niños de la familia se vieron perjudicadas en el 39 por ciento de los casos consultados. Según difundió hoy Act Against Allergy en un comunicado, los efectos físicos que produce esa afección en los niños (erupción cutánea, respiración ruidosa, vómitos, diarrea, estreñimiento, insuficiencia en el crecimiento y fatiga), preocupan a los padres, a un 70 por ciento los hace sentir culpables, y no les permite descansar bien (82%).

El miembro del comité asesor de Act Against Allergy y gastroenterólogo pediatra de Chelsea and Westminster Hospital, doctor Martin Brueton, asegura que tener un hijo con APLV «puede llegar a ser muy estresante para los padres». Es que sus consecuencias «reducen la calidad de vida de los más pequeños y de todos los que los rodean», y los padres se sienten «desprotegidos, ya que el instinto es dar al bebé aún más leche».

Aunque sea esta la causa más común de alergia a los alimentos en niños y bebés, Act Against Allergy admite que a muchos pediatras y enfermeras les cuesta reconocer sus síntomas y lograr el diagnóstico adecuado. Hasta entonces, agrega Brueton, cuando se le suministra un sustitutivo adecuado a la leche, «el efecto en los padres y la familia en conjunto puede ser llegar a ser muy grave».

UNO DE LOS OCHO.

El grupo de trabajo internacional manifiesta que la leche de vaca es uno de los «grandes ocho» alimentos que inducen a la alergia en la Unión Europea. Los otros son el gluten, huevos, pescado, cacahuetes, soja, avellanas y marisco.

Esta afección, que es «más grave que la intolerancia a la lactosa», presenta tres sistemas orgánicos. A nivel gastrointestinal, produce vómitos, diarrea, calambres abdominales, hinchazón. En la piel se manifiestan erupciones, incluyendo eczemas y dermatitis atópica. Y también causa respiración ruidosa, tos y mucosidad.