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BARCELONA, 19 (EUROPA PRESS)

Los sindicatos independientes de Aguas de Barcelona, Gas Natural y «La Caixa» denunciaron hoy que la lipoatrofia que sufren algunos de sus trabajadores «es sólo una de las muchas dolencias que pueden generar los nuevos edificios, más herméticos y con peor calidad del aire», según explicó el arquitecto y auditor medioambiental Carlos Requejo.

Requejo, también profesor de la universidad La Salle, explicó que, además de la lipoatrofia semicircular (que ataca al tejido adiposo de los muslos mayoritariamente en las mujeres), hay muchas otras dolencias como la pérdida de concentración, las molestias respiratorias o el estrés, que son provocadas por una arquitectura «poco biológica y que abusa de materiales químicos».

El experto en domobiótica (ciencia que estudia la biología de los edificios) aseguró que la exposición esporádica a ciertos factores medioambientales producidos por la construcción, tanto dentro como fuera de los edificios, no tiene por que ser nocivo, «pero el contacto continuo con estas partículas puede desencadenar dolencias muy molestas y mermar la productividad de las personas».

El profesor Requejo insistió en que los factores medioambianteles «no sólo se encuentran en las nuevas construcciones o oficinas, sino es todas partes, desde el alquitrán que pavimenta las calles, hasta los productos de limpieza o las pinturas con las que decoramos nuestras casas».

MEJORAR EL ESTADO DEL AIRE, UNA POSIBLE SOLUCIÓN.

Por ello, aseguró que «debemos buscar mecanismos que mejoren las condiciones medioambientales», como por ejemplo máquinas purificadoras del aire que desionizan las moléculas nocivas y desprenden una aire de calidad.

Requejo aseguró que «más del 30% de los edificios españoles están enfermos, es decir que generan una atmósfera nociva y que daña puede afectar a sus inquilinos de muchas maneras, generando desde insomnio o cáncer».

Asimismo, explicó que «las grandes ciudades son además de grandes generadores de toxinas, grandes acumuladores de partículas nocivas, por ello abogó por una arquitectura que use más materiales naturales como los ladrillos o la madera, en vez de materiales modernos como el acero o el aluminio».

En este sentido, recordó que «según estudios realizados por diversas universidades, la actividad constructiva genera el 60% de la polución en la Tierra, tanto por lo que se refiere a la construcción como a la deconstrucción de edificios».