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LA RÁBIDA (HUELVA), 21 (EUROPA PRESS)

El catedrático de Didáctica y Organización de la Universidad de Málaga (UMA), Miguel López Melero, expuso hoy que las escuelas inclusivas «no suponen solamente aceptar las diferencias de los niños, sino que deben respetarlas e integrarlas como un elemento de valor y no considerarlas como una lacra, que es lo que sucede en la actualidad».

En una entrevista concedida a Europa Press, López Melero subrayó la importancia de «tomar conciencia de lo que significa una escuela inclusiva» que, a su entender, «no implica únicamente integrar niños con algún hándicap, como la religión, la etnia o alguna minusvalía, en las aulas» sino que significa «un proceso de humanización diferente donde los niños son respetados».

De igual modo, concretó que dichas escuelas suponen, «además de un cambio metodológico didácticamente hablando y un proyecto de investigación, una manera de convivir diferente». Lo que, traducido a las escuelas, significa para el experto que «la mentalidad del profesorado tiene que cambiar», observó.

En ese sentido, sostuvo que el maestro «no es sólo una persona que va a las aulas y que propicia un ambiente para que el conocimiento aparezca» sino que además tiene que «confiar en las competencias culturales y cognitivas de los niños a los que enseña». Asimismo, puso de manifiesto la necesidad de «un cambio en el currículo» que «no puede ser disciplinado de arriba abajo» y que «tiene que permitir a los niños construir conocimientos de manera cooperativa y solidaria».

Por ello, el catedrático de la UMA, que participó en los cursos de verano que la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) organiza en su sede Iberoamericana de La Rábida (Huelva), consideró que los alumnos «no pueden ir a competir a la escuela» que debe ser un lugar para «enseñar a pensar y poder actuar correctamente a través de las normas, valores y los sistemas de comunicación que se establezcan en el aula».

NUEVA ORGANIZACIÓN

De otro lado, López Melero incidió en que «hay que organizar el espacio y el tiempo de manera voluntaria» con una «pedagogía diferente» basada en proyectos «donde los niños descubrieran el conocimiento a través de estrategias organizadas en función de sus peculiaridades». «Lo mismo tiene que ocurrir con los sistemas de evaluación», aseveró.

En la misma línea, expresó su «disconformidad» con las adaptaciones curriculares, a las que calificó como «reducciones del currículo» para objetar que si la cultura produce desarrollo, «la cultura de estos niños determinará su desarrollo, por lo que si se da subcultura, se da también subdesarrollo», concluyó.

Por último, López Melero constató la «necesidad» de compartir las experiencias y «contrastar opiniones» entre los diferentes profesores sobre los proyectos puestos en marcha en materia de escuelas inclusivas y resaltó la «oportunidad» que suponen cursos como éste para llevar a cabo dichos encuentros.