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CARMONA (SEVILLA), 21 (EUROPA PRESS)

La profesora de psicología de la Universidad de Sevilla, Rosario Antequera, señaló que los niños víctimas de maltratos tienen más dificultades para actuar como figura parental “sana”, ya que “no han tenido como referencia un rol o una dinámica familiar adecuada, por lo que reproducen patrones parentales incorrectos en la crianza de los hijos”.

En una entrevista concedida a Europa Press, Antequera indicó que los menores maltratados “presentan mayor vulnerabilidad para seguir siendo en el futuro objeto de maltratos, produciéndose la denominada revictimización”. Igualmente, apuntó que las consecuencias de estos hechos suelen manifestare en los niños a corto plazo pero también mantenerse en edad adulta, así “un menor maltratado tiene más posibilidades de convertirse al crecer en un maltratador”.

A este respecto, destacó que los maltratos afectan en mayor o menor medida al menor dependiendo de su apego con la figura que los ejerza, así como de la asiduidad de los episodios violentos, puntualizando, además, el hecho de que los niños “no tienen capacidad de entender lo que está pasando por lo que su estado de shock y sensación de indefensión es mucho mayor”.

De esta forma, expuso que hay distintos tipos de maltratos, ya que “los menores pueden ser víctimas directas de la violencia al ser ejercida directamente sobre ellos y, por otro lado, víctimas indirectas o espectadores de dicha violencia”. Así, resaltó que el maltrato directo puede ser físico, psíquico, abandono, negligencia o abuso sexual, mientras que el indirecto se refiere a su papel de testigo en la agresión sobre una figura con la que guarda estrechos vínculos.

Antequera, que participó en el curso de la UPO sobre violencia de género con la ponencia “Menores, víctimas directas e indirectas de la violencia”, se refirió a casos de malos tratos a menores como el síndrome del zarandeo, que puede causar la muerte o grandes discapacidades si el niño sobrevive, además del síndrome de munchausen por poderes, donde los padres medican al niño sin que sea necesario.

Igualmente, enumeró algunas consecuencias derivadas del maltrato que sufren estos menores como la depresión, la ansiedad, la baja autoestima, las dificultades en el área sexual o para establecer relaciones interpersonales, si han sufrido abusos, y “otros muchos síntomas que se extienden hasta edad adulta”.

Por último, afirmó que un gran número de estos casos de maltrato infantil “no son denunciados por la propia familia, sino detectados por agentes sociales como las escuelas y los servicios de asistencia sanitaria”. Sin embargo, concluyó que “hay muchos casos que permanecen ocultos porque todavía no existe una conciencia social que lleve a la gente a denunciar”.