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BARCELONA, 4 (EUROPA PRESS)

Seis de cada diez personas sufrirán colesterol y el 40 por ciento de la población lo tendrá en altos niveles a lo largo de su vida, según un estudio realizado por la Universidad de Boston.

A diferencia de lo que apuntan otras investigaciones, este estudio sitúa casi en el doble la población que está en riesgo de desarrollar niveles altos colesterol, llegando a cuatro de cada diez personas.

Actualmente, dos de cada diez ya tienen un alto nivel de colesterol “malo” (LDL), mientras que el 40 por ciento lo tienen en índices normales.

Tener tasas demasiado altas de LDL o bajas del llamado colesterol “bueno” (HDL) hace más propenso a sufrir enfermedades coronarias, la principal causa de muerte en occidente.

RIESGO SIMILAR EN HOMBRES Y MUJERES

El estudio indica que los hombres desarrollan niveles altos de colesterol en edades más tempranas que las mujeres. Sin embargo, en ellas se producen bruscos incrementos de colesterol LDL entre los 40 y 60 años. En consecuencia, el riesgo de desarrollar un nivel alto de colesterol a lo largo de la vida es igual en ambos sexos.

Este estudio, publicado en la revista “American Journal of Medicine”, demuestra también que en 30 años, cuatro de cada diez personas desarrollarán niveles altos de colesterol malo (LDL) y seis de cada diez superiores al nivel normal del bueno (HDL).

FÁRMACOS CONTRA COLESTEROL SERÁN HABITUALES

En base a los resultados, los investigadores advirtieron que el elevado número de de personas que desarrollarán un colesterol alto podría convertir fármacos contra los LDL y los HDL –como las estatinas– en habituales en un futuro, a menos que se modifiquen los hábitos de vida y alimentación.

La coordinadora del Instituto Flora, Ana Palencia, lamentó también los resultados del estudio, que demuestran que el colesterol “afecta a un número muy amplio de personas en algún momento de sus vidas”. Sin embargo, señaló que éste “se puede evitar a través de una alimentación variada y equilibrada y un estilo de vida saludable”.

Ana Palencia afirmó que, “cuanto antes se adopten estas medidas, mejor” y señaló la necesidad de “cambiar de alimentos con elevados niveles de grasas saturadas, tales como la mantequilla y el queso, a comidas ricas en grasas “poli insaturadas”, buenas para el corazón”.