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Los forestales coinciden con el Fiscal sobre los efectos negativos de la Ley regional sobre el medio natural

MADRID, 11 (EUROPA PRESS)

UGT, CC.OO y el sindicato SAFTAM advirtieron hoy de que el aumento de cebos envenenados denunciados por el Fiscal de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, Emilio Valerio, como consecuencia del cambio de competencias de los agentes forestales, no es solamente un problema ecológico, sino también contra la salud pública.

Destacan que muchos de los tóxicos detectados cuando los agentes podían pasar a las fincas privadas, como el denominado «Aldicarb», pueden resultar extremadamente peligrosos incluso al contacto con la piel humana.

Así, las secciones sindicales de UGT y CCOO de la Consejería de Medio Ambiente y SAFTAM mostraron hoy su respaldo a las declaraciones del fiscal Valerio, respecto a los efectos negativos de la La Ley de Medidas Urgentes de la Comunidad sobre el medio ambiente.

Los forestales destacan que los envenenamientos intencionados, el vertido de residuos tóxicos, la caza furtiva y los accidentes en tendidos eléctricos, son las cuatro causas más importantes que afectan a la fauna silvestre.

Así, en el caso de encontrar ejemplares de especies silvestres envenenados o con sospechas de envenenamiento por cebos o vertidos tóxicos se genera inmediatamente un protocolo de actuación legal en el que participa activamente el agente forestal en tanto en cuanto es Agente de la Autoridad. «Si no se hace así –tal y como establece la nueva norma– el proceso no será válido para el juzgado donde se tramite la denuncia», afirman.

«Con la Nueva Ley 3/2007 se impide a los Agentes Forestales entrar en el 75 % del territorio forestal de Madrid y por tanto, los agentes no pueden impedir estas prácticas que se han venido dando en nuestra Comunidad desde hace ya muchos años», opinan.

«La actuación disuasoria de los agentes en su actividad de policía y vigilancia y, en su caso, las sanciones penales sobrevenidas de procedimientos iniciados por los propios agentes han mantenido estos actos en niveles bajos que, sin embargo, se están incrementando alarmantemente», añade el colectivo de forestales.

Así, apuntan que, según la consejera de Medio Ambiente, los cazadores madrileños «no van a actuar de manera distinta por la nueva Ley de Medidas Urgentes». «Esperemos que no. Pero distingamos entre cazadores y delincuentes, que existen y que ahora no encuentran vigilancia alguna», responden.

Hasta ahora, los agentes forestales procedían al levantamiento de un atestado y a la recogida de muestras cuando encontraban animales supuestamente envenenados. Se procedía a la identificación del animal (especie, edad,..) marcas, distintivos, posición en la que se ha encontrado, la localización geográfica, los detalles del sitio (vegetación, tipo de suelo, tipo de cauce,…), fecha y hora de la recogida, identificación del Agente, de los testigos, número de muestras, fotografías.

Para su manipulación, se utilizaban bolsas de plástico, precintos, etiquetas y transporte frigorífico y, a veces, según el caso, muestras de la tierra. Los cebos deben ser envueltos en papel de aluminio introducidos en botes plásticos. Posteriormente se hace un informe pericial y análisis toxicológicos en centros determinados, siempre siguiendo una cadena de custodia.

Los forestales reclaman por ello a la consejera de Medio Ambiente que valore el trabajo que desarrollan este colectivo y solicitan que se les permita poder seguir realizándolo.