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BEIJING, 20 (De la corresponsal de EUROPA PRESS, Débora Altit)

El cocinero catalán Xavier Franco, propietario del restaurante Saúc de Barcelona, presentó hoy oficialmente en la capital china el restaurante “Marenóstrum”, con el que pretende hacer llegar al público asiático lo mejor de la alta cocina catalana.

“Marenóstrum”, que abrió sus puertas la semana pasada, cuatro meses después de lo previsto y tras una procelosa batalla burocrática, ofrecerá una cocina tradicional pero elaborada, en la que se mezclen los platos más “populares” con otros de autor, y en donde la marca principal, según recalcó Fraco, será la fidelidad.

“Mi condición para participar en este proyecto era ofrecer mi idea de lo que es la restauración”, lo que lo ha hecho huir, incluso en detalles como su sobria decoración, del tópico explotado por otros restaurantes españoles en China. “Hay restaurantes y hay negocios, y las armas para divulgar nuestra cultura son otras”, agregó.

Franco, que ha viajado en el último año 25 veces a Beijing para supervisar el nuevo proyecto, deja a cargo del restaurante un equipo de cuatro españoles, a los que califica de su “prolongación”, aunque seguirá viajando mensualmente a la ciudad de momento. “Llevan conmigo 12 años, he sido su profesor. Si queremos ofrecer autenticidad y calidad tenemos que contar con una plantilla fija española, que son los que han “mamado” desde pequeños estos sabores”.

El cocinero, sin embargo, se mostró confiado en que el comensal local no se sentirá asustado con los nuevos sabores. “Existen similitudes entre la cocina china y la nuestra, especialmente la catalana. Por ejemplo utilizamos a menudo el pollo y el cerdo, como ellos, y combinamos carnes con frutas en platos agridulces”.

En los puntos de “fricción” entre una cocina y otra, como el punto de cocción del arroz (mucho más blando en la cocina china) o el empleo de la sal (que en los platos chinos puede quedar sustituida por especias como el picante), Franco apuesta por la autenticidad y no dejarse arrastrar a “adaptaciones”. Y aunque está abierto a absorber técnicas e ideas, deja claro que nunca hará “cocina fusión”.

“Marenóstrum”, que en chino será conocido con el nombre de “Jardín de olivos”, se localiza en una zona en desarrollo del barrio financiero de la Beijing, e incluirá entre su oferta menús económicos “para empresarios” de alrededor de 30 euros, con los que esperan atraer a unos comensales acostumbrados a precios más competitivos. Para aquellos que deseen algo más sofisticado o paladear sabores tradicionales, se incluyen menús de entre unos 45 y 70 euros y una carta de 50 platos, postres incluidos.