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Mientras los lactantes «raramente» notan el cambio, los niños más mayores tienen que adaptar su alimentación y costumbres

MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

El coordinador de Atención Primaria del Hospital Infantil La Paz y vicepresidente de la Asociación de Pediatría de Madrid, el doctor José García Sicilia, aseguró que el cambio de horario de otoño no afecta tanto a los niños como el de verano y únicamente condiciona a aquellos menores que, por tener una edad más avanzada, ya tienen «horarios sociales».

«El lactante de ocho o nueve meses raramente nota el cambio», explicó García Sicilia en declaraciones a Europa Press Televisión. Los niños un poco más mayores acusan más el cambio porque ya tienen obligaciones sociales. De hecho, al acudir a la escuela una vez atrasada la hora, tienen que comer «cuando no tienen apetito».

En este sentido, Sicilia resaltó que, al contrario que los adultos, los pequeños se adaptan mejor porque tienen «mayor elasticidad», si bien unos son más susceptibles de ser afectados que otros. «Estas alteraciones son más variables en unas personas que en otras, como el jet lag», aclaró.

No obstante, mantuvo que el cambio horario afecta a la sociedad en la medida en que se condiciona el reloj biológico de cada persona, ya que, por ejemplo, una persona no se levanta de la cama naturalmente, sino que suele hacer un «esfuerzo para despertarse». «Nos cuesta readaptarnos, de hecho nosotros no seguimos un ritmo habitualmente normal porque lo condicionamos socialmente», concluyó.