.

JEREZ DE LA FRONTERA (CÁDIZ), 4 (EUROPA PRESS)

El obispo de la Diócesis de Asidonia-Jerez (Cádiz), Juan del Río, afirmó hoy que una de las cosas más llamativas de la “posmodernidad” es la “superficialidad de la existencia, la falta de vivir a fondo y el miedo al futuro en todo sus aspectos” y manifestó que “el hecho de esconder la muerte es una de las causas que han llevado a deshumanizar el proceso de morir”.

En un carta pastoral a la que tuvo acceso Europa Press, Del Río señala en este sentido que esconder la muerte origina que la perspectiva de la muerte provoque en muchos una “inmensa angustia que dificulta extraordinariamente la relación con el enfermo terminal, no sabiendo acercarse a él, acompañarle en sus temores y esperanzas, proporcionarle el apoyo y el calor humano que tanto necesita”.

Asimismo, indica en su carta que todo eso “ha llevado al hombre de hoy a ver en la eutanasia una salida para tener el menor tiempo posible ante sí las señales de la muerte”, lo cual a su juicio, “agrava el problema, ya que presentar como huida de la muerte la propia muerte aumenta la angustia en el corazón de este “hombre light” que se ve constantemente amenazado por ella, sobre todo cuando sabe que actualmente la vida del ser humano es más larga”.

Según Juan del Río, “en el arte de vivir es necesario que se reincorpore el problema de la muerte, sin negarla ni reprimirla, sino desdramatizando este tabú presentándolo no como un hecho fatal, sino como una situación natural que está íntimamente unida a la naturaleza humana que es mortal per se”.

A juicio del obispo de Jerez, “matar el tabú de la muerte y poner fin al autoengaño facilitaría al hombre el encontrarse consigo mismo y lo capacitaría para dar una nueva dimensión a su propio sentido de responsabilidad ante la vida y la muerte”.

En este sentido, señaló que para ello es necesario la información y la educación, en la que se han de conseguir los objetivos de la familiarización con la muerte y la educación integral. Así, manifestó que “es necesario que en las instituciones educativas se aborden los temas del morir como destino del hombre y de la asistencia debida a los moribundos y a sus familiares” y añadió que “la persona madura es aquella que encara el último tramo de su vida con esperanza de que la muerte no sea la última palabra de la historia”.