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BARCELONA, 30 (EUROPA PRESS)

Un juzgado de Barcelona investiga la muerte de un bebé de un mes y medio que en 2006 no fue operado a tiempo en el Hospital Sant Joan de Déu de Esplugues de Llobregat de una patología cardíaca que sufría desde su nacimiento. El pequeño tenía programada la intervención para seis días después de su fallecimiento, según informó la Asociación El Defensor del Paciente.

La organización exigió hoy en un comunicado a la consellera de Salud, Marina Geli, que se investigue el caso y que se depuren responsabilidades “para que nunca más existan estos graves errores y jamás se ponga una intervención grave en espera”.

El bebé nació el 7 octubre de 2006 junto a una hermana gemela en el Hospital General de Cataluña, en Sant Cugat del Vallès (Barcelona), y en ese mismo momento el pediatra informó a los padres de que el niño tenía una patología cardíaca. Según la documentación facilitada por los padres del bebé, al día siguiente un cardiólogo les confirmó que el niño tenía problemas de corazón y que necesitaba ser operado.

Dos semanas después, el 24 de octubre, el bebé recibió el alta del Hospital General de Cataluña y fue derivado al Hospital Sant Joan de Déu. El 7 de noviembre los médicos diagnosticaron un empeoramiento del estado de salud del niño y se le empezó a suministrar un medicamento, indicando a los padres que la intervención se realizaría “en un plazo de una semana o dos como máximo”.

Pasado un mes, siempre según la versión de los padres, el bebé empeoró, por lo que comentaron al doctor que creían que el medicamento no le estaba “sentando bien”. El cardiólogo le rebajó la dosis y, tras hablar con el equipo de Sant Joan de Déu, explicó a los padres que les llamarían en breve “porque habían tenido muchas operaciones de pacientes graves”. Finalmente, la operación se programó para el 4 de diciembre de 2006.

La madrugada del 28 de noviembre, sin embargo, el niño empezó a llorar y, según sus padres, “se quedó morado”. Al ver que no reaccionaba, decidieron llamar a los servicios de emergencia, quienes intentaron sin éxito reanimar al pequeño durante 45 minutos.

Según la información facilitada por El Defensor del Paciente, la autopsia indica que el niño murió por muerte súbita, aunque “existe, al menos, un factor tóxico capaz de explicar la muerte”, que podría deberse a la ingesta del medicamento que el pequeño estuvo tomando.

CREEN QUE LES DABAN “LARGAS”.

En un comunicado, los padres consideraron que el cardiólogo que trató a su hijo “actuaba de buena fe”, pero creen que sus superiores del Hospital Sant Joan de Déu les daban “largas”, tanto a ellos como al cardiólogo.

“No sabemos si se han cumplido los protocolos de operaciones y de controles necesarios a un bebé en estos casos, ya que sólo le hacíamos semanalmente una ecografía”, explicaron.

Consideran que el hospital, y la sanidad catalana en general, no actuaron “con la suficiente atención” y piden conocer “si realmente se hizo todo lo posible” para salvar a su hijo.