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SEVILLA, 2 (EUROPA PRESS)

Las psicólogas Esther López y Yolanda Hijano y la especialista en Psicosociología del Trabajo y las Relaciones Laborales Pilar Sánchez respaldan en el libro “Padres consecuentes, hijos felices” la eliminación del Código Civil del recurso paterno al “cachete” para reprender a los hijos y proponen una educación en las “consecuencias naturales y funcionales”.

En declaraciones Europa Press, Pilar Sánchez explicó que con dicho método pretenden ayudar a los padres en la educación de los hijos “no desde la imposición de los castigos ni las normas externas, sino a partir la experiencia directa y la observación de las consecuencias de los actos”.

“Los castigos no son comprendidos la mayoría de las veces ni por los niños ni por lo padres. Sin embargo, se puede aprender mucho si los niños tienen la capacidad de decidir a través de su propia experiencia y la observación de las consecuencias de sus actos”, apuntó.

Así, Sánchez afirmó que mientras que con el castigo el niño “no aprende absolutamente nada, sino que le impulsa a ser violento en su vida presente y posterior”, la educación en las consecuencias “le enseña que puede repetir un comportamiento si es agradable para su familia, él mismo o la sociedad, y si no es así, aprende que no debe repetirlo”.

Estas consecuencias, según la autora, pueden ser “naturales o funcionales”. Las primeras se corresponden con las derivaciones “lógicas, no forzadas” de las acciones; mientras que las segundas –abordadas académicamente “por primera vez” en un libro de pedagogía–, apelan a los valores y principios que poseen los padres y que rigen la vida familiar, como la sinceridad, la justicia, la responsabilidad y, sobre todo, el respeto.

Por ejemplo, aclaró que, en el tema de la alimentación, “primer capítulo en la educación de los hijos”, si un niño no quiere comer, “la consecuencia natural es que no coma”. Por otro lado, “las consecuencias funcionales, es decir, mis principios, me dicen que los alimentos no se pueden tirar, por lo que, si no los ha comido durante le almuerzo, lo hará en la cena”.

No obstante, para ello, hay que conseguir que los padres den ejemplo y sean consecuentes con sus principios y valores, algo “muy complicado” según aseguró, ya que “los progenitores han perdido la perspectiva en la educación de los hijos en la actualidad, permitiendo que éstos se conviertan en pequeños déspotas”.

Para que los padres sean consecuentes, deben de “reflexionar, tener paciencia y evitar corregir una conducta en el momento”, según Sánchez. “Muchas veces se castiga inmediatamente sin pararse a pensar cuál hubiera sido la mejor manera de reprender a los niños”, señaló.

REFORMA DEL CÓDIGO CIVIL.

En este sentido, la autora indicó que la reforma del Código Civil aprobada hace unos días en el Congreso, por la cual se acaba con la potestad de los padres para “corregir razonable y moderadamente” a sus hijos, a los que ahora deberán reprender “con respeto a su integridad física y psicológica”, les ha “venido al pelo”.

“Nuestro posicionamiento es previo a esta reforma. Nosotras llevamos años analizando este tema y estamos totalmente en contra del castigo físico o psicológico y a favor de alternativas como este método, que es perfectamente aplicable”.

En esta línea, Sánchez aseguró que el método es “lógico y simple de entender y aplicar” y que se desglosa en el libro a través del análisis de situaciones familiares, su valoración, evaluación final y numerosos ejemplos.

Así, según informó, la coautora del libro Yolanda Hijano, que trabaja con familias desestructuradas, lo utiliza y “le está dando un resultado fantástico, quedando las familias quedan realmente agradecidas”.