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BARCELONA, 26 (EUROPA PRESS)

La clínica Sagrada Familia de Barcelona afirmó hoy que la muerte anoche de una mujer de 48 años tras someterse el lunes a una operación gástrica para tratar la obesidad no se debió «a negligencia alguna», y recordó que este tipo de intervenciones «son de alto riesgo».

En un comunicado al que tuvo acceso Europa Press, la dirección médica de la clínica señaló que entiende «el momento tan duro emocionalmente por el que está atravesando la familia» de la fallecida, casada y madre de dos chicas, pero aseguró que los pacientes son informados «debidamente» de todos los riesgos que conlleva el «by pass» gástrico, entre ellos, una mortalidad «de entre un 2 y un 3%».

«Entendemos la alarma social y la necesidad de información existentes por la cercanía en el tiempo de otro caso de muerte acontecido en otro centro barcelonés, pero rogamos que estos casos sean tratados con la prudencia y rigor necesarios», añade el comunicado.

La clínica se refiere, en concreto, al caso de Laura R.M., la joven de 19 años con obesidad mórbida que murió el 11 de enero en la Clínica CIMA de Barcelona después de que le implantasen una banda gástrica vía endoscópica. Su caso, ocurrido apenas 15 días antes, ya está siendo investigado por un juzgado de la capital catalana.

SALUD ABRE EXPEDIENTE INFORMATIVO.

La mujer que falleció anoche en la clínica Sagrada Familia, a diferencia de Laura R.M., se sometió a un «by pass» gástrico –que consiste en cerrar gran parte del estómago y cambiar el empalme del intestino– y ya no despertó tras la intervención, quedando en estado de muerte cerebral. La mujer no padecía una obesidad mórbida, pero estaba preocupada por su peso.

La familia, que prevé denunciar por negligencia al cirujano bariátrico que la operó –con amplia experiencia en la sanidad pública y privada–, considera que la paciente no recibió la atención adecuada en las horas posteriores a la intervención y que se demoró su ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de la clínica hasta que fue demasiado tarde.

Según los familiares, la fallecida salió del quirófano con un nivel sanguíneo muy bajo y, en lugar de trasladarla a la UCI, la llevaron a una habitación y les dijeron que todo había ido bien. La mujer empezó a vomitar sangre unas tres horas después de la operación y, al día siguiente, sufrió un paro cardíaco del que pudo ser reanimada tras 45 minutos de asistencia.

Finalmente, la fallecida tuvo que ser operada de nuevo para contener la hemorragia y, según los médicos, pese a que la intervención fue bien, ya había sufrido daños cerebrales irreparables durante el paro cardíaco. La mujer ya no recuperó la conciencia y desde hacía un par de días no tenía actividad cerebral, aunque fue anoche cuando su corazón dejó de latir.

La asociación El Defensor del Paciente ha solicitado a la Fiscalía Superior de Cataluña y a la Consejería de Salud que investiguen el caso, y señaló que «sorprende» que en el transcurso de 15 días hayan fallecido en Barcelona dos pacientes por circunstancias similares.

La Consejería de Salud, por su parte, ya ha anunciado que abrirá un expediente informativo, una actuación habitual en estos casos y que no presupone una «mala praxis» por parte del cirujano, según explicó a Europa Press un portavoz. Desde el departamento dirigido por Marina Geli, se recordó también el riesgo que comporta este tipo de intervenciones.