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MADRID, 4 (EUROPA PRESS)

Los resultados preliminares presentados recientemente en el Observatorio Nacional de la Incontinencia (ONI), estiman que el número de personas con incontinencia urinaria en España podría superar los 6 millones. De los cuales, cuatro millones son mujeres y casi dos millones son hombres. Esta cifra supone que afecta al 16,7% de la población española adulta.

El Estudio pretende «aproximarse a la realidad de esta patología en España», pues creen que los afectados se merecen que «se hable más» de su enfermedad y «conocer su incidencia en la población».

En cuanto a las edades, se ve un aumento generalizado al llegar a los 65 años, aumentando siete puntos en los hombres y doce en las mujeres.

Los doctores Javier Damián y Roberto Pastor-Barriuso (Centro Nacional de Epidemiología e Instituto de Salud Carlos III, respectivamente) elaboraron el citado meta-análisis seleccionando ocho estudios que trataban este trastorno, con una antigúedad de no más de diez años que tuvieran suficiente calidad metodológica y con tasas de respuesta superiores al 45%.

SOLUCIONES A LA MOLESTIA.

Otro aspecto relevante que destaca el estudio «Papanicolaou S, 2005», es que el 80% de las mujeres incontinentes aseguraba que su condición les era molesta. Esta molestia se ve traducida en una merma en su calidad de vida, conllevando sentimientos de aislamiento personal y retraimiento, además de un rechazo social que fomenta la consideración de la incontinencia urinaria como tabú.

Por todo ello, la incontinencia urinaria ha sido considerada como «el segundo criterio de mayor puntuación a la hora de valorar a una persona como dependiente dentro del marco de la «Ley de Dependencia», puesta en vigor el 1 de enero del 2007.

Pese a la incidencia de esta patología en la sociedad, es una de las dolencias que menos se consulta con los profesionales sanitarios. Ya sea por vergúenza o por la simple aceptación de la misma como una consecuencia normal de la edad. Sin embargo, los expertos apuntan a que tiene solución.

Alguna de las soluciones más eficaces son los tratamientos terapéuticos, los absorbentes o las intervenciones quirúrgicas.