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ÁVILA, 30 (EUROPA PRESS)

La tradicional Yema de Santa Teresa, que se produce en Ávila desde el siglo XIX, saldrá al mercado en breve como “yema viajera” ya que “tras ocho años de investigación” su caducidad aumentará hasta los 60 días frente a la semana que podía mantenerse hasta ahora.

Así lo explicó en declaraciones a Europa Press el propietario de Yemas de Santa Teresa y director general, Julián Gil, quien destacó que la conservación de la yema hasta ahora “era un obstáculo” porque no se podía distribuir “muy lejos” y su venta se reservaba a las tiendas de la marca en Ávila y establecimientos de Madrid.

Gil, quien esta semana recibió el premio al Empresario Abulense del año, subrayó cómo el crítico gastronómico Rafael García Santos reconoce que la Yema de Santa Teresa es el mejor “petit-four” (dulce para después de los postres) “del mundo” pero que su caducidad “impide que viaje”.

“A partir de ahora será distinto” porque con un nuevo envasado y después de ocho años de investigación, la yema “se seguirá produciendo sin aditivos ni emulsionantes”.

La empresa emplea a 72 trabajadores, cifra que en Navidad se eleva a 125, factura ocho millones de euros al año y en la actualidad tiene en el mercado 14 productos con 30 referencias.

Este año lanzará también al mercado un puré de patata que sólo precisa de calor y un gazpacho de tomates Raf.