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MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Instituto del Cáncer del Parque Roswell en Buffalo (Estados Unidos) han desarrollado un nuevo fármaco que protege la médula ósea y las células gastrointestinales de ser destruidas por la terapia de radiación sin reducir la eficacia contra las células tumorales. El trabajo, cuyos experimentos se han realizado en animales, se publica en la revista «Science».

Aunque la radiación es una importante terapia contra el cáncer, se necesitan fármacos que limiten los efectos dañinos de la radiación sobre las células sanas para reducir los graves efectos secundarios que pueden derivarse del tratamiento.

El nuevo fármaco CBLB502, probado en ratones y monos, funciona al activar un mecanismo molecular ya conocido que algunas células cancerosas utilizan para evitar la muerte celular.

Una única dosis del fármaco proporcionada a los animales poco antes de recibir la terapia de radiación redujo de forma significativa los daños a la médula ósea y las células gastrointestinales asociados a esta.

Los investigadores señalan que el fármaco podría también ser útil como un protector en casos de exposición accidental a radiaciones como las que se podrían producir durante una avería en una planta nuclear por la detonación de algún artefacto.