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DOSRIUS (BARCELONA), 22 (EUROPA PRESS)

La vida de Emilia García, una vecina de Dosrius (Barcelona), «cambió para siempre» después de someterse a una operación de fisura de ano de la que se derivó una incontinecia crónica que ha condicionado su vida desde entonces, impidiéndole sentirse cómoda como para quedar con alguien o ir a la calle a jugar con su hijo.

Emilia se sometió a la intervención hace siete años, después de acudir al Centro de Salud de Badalona por un dolor intenso en el ano. Allí, después de realizarle algunas pruebas, le concertaron una operación en el hospital municipal de Badalona.

Después de pasar por el quirófano, regresó a su casa y notó que algo no había salido como esperaba. «Notaba que se me escapaba todo –las aguas mayores– y decidí volver al médico», explicó en declaraciones a Europa Press Televisión.

De nuevo en el hospital, la doctora que le atendió le aseguró que la incontinencia «era normal» y que en tan sólo unos días volvería a estar como siempre. Sin embargo, los meses iban pasando y Emilia no mejoraba.

Tras varias consultas más sin resultado, la misma doctora le comentó que «ya no sabía que hacer» con ella y que prefería que la tratara otro médico.

Haciendo caso de esta recomendación, Emilia optó por cambiar de centro y se dirigió hasta el hospital de Terrassa, donde le realizaron hasta cinco nuevas operaciones que, desgraciadamante, no lograron aplacar la incontinencia de la paciente.

DENUNCIA DESESTIMADA Y RECURSO

Para la afectada, está claro que lo que le ocurre es el resultado de una mala praxis de los médicos que la atendieron, y por ello, se decidió a interponer la correspondiente denuncia.

Ahora, el juzgado de lo Contencioso Administrativo número 6 de Barcelona ha decidido desestimarla argumentando que las intervenciones de fisura anal realizadas con la técnica de esfinterotomía lateral interna conllevan el riesgo «inevitable» de padecer una incontinencia y basándose en un informe pericial que concluye que la incontinencia puede estar «causada o no» por la intervención que se le practicó a la denunciante.

Ante este resultado, que Emilia calificó de «barbaridad», ha puesto el caso en manos de los servicios jurídicos del Defensor del Paciente para recurrir la sentencia, confiando en que los jueces «recapaciten» y cambien su decisión.