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BADALONA (BARCELONA), 9 (EUROPA PRESS)

Teresa Cruz, una vecina de Badalona (Barcelona), vive “con el miedo en el cuerpo” al pensar que su hijo de 33 años, al que le diagnosticaron el síndrome de Gilles de Tourette, pueda atacarle a ella o a alguno de sus familiares. Pide se preste más atención a este tipo de enfermos, porque considera que si hubiera estado “controlado” desde el momento en que se le diagnosticó la enfermedad, “seguramente” no habría llegado a este extremo.

En declaraciones a Europa Press Televisión, Teresa explicó que su hijo tiene “una enfermedad rara”, similar a la esquizofrenia, que le produce “trastornos en la personalidad, fobia, hiperactividad y adicción al juego”.

La madre del enfermo señaló que a los 14 años su hijo tuvo una “crisis muy fuerte” y le llamaron del colegio para decirle que estaba histérico y gritaba que quería morirse. Entonces, la familia llevó al joven al médico quien le diagnosticó este síndrome.

Durante todo este tiempo Rafael ha tenido crisis nerviosas en las que se volvía agresivo, pero últimamente, según su madre, la enfermedad le afecta a todas horas y “está descontrolado todo el día”. Además, en los últimos meses se ha vuelto adicto al juego y gasta su dinero y el de su familia para mantener su adicción.

Teresa explica que su hijo compraba electrodomésticos con el dinero de la cuenta corriente de su madre y después los revendía a conocidos por un precio muy inferior. “Compraba un microondas por 30 euros y lo vendía por cinco para gastárselo jugando”, relata.

Asimismo, asegura que llegó a tener cinco móviles dados de alta que “no entraron en casa” porque los revendió pocos minutos después de haberlos adquirido. Incluso llegó a comprar un ordenador para venderlo al mejor postor.

INTENTÓ TIRARSE DESDE UN SEXTO PISO

Teresa cuenta que su hijo está tan obsesionado en conseguir dinero que agredió a su hermana porque se negó a darle algunos billetes. “Empezó a darle puñetazos a mi hija y tuve que echarla de casa”, señala.

Después de ese incidente, Rafael se sintió avergonzado y tras encerrarse en el piso salió al balcón e intentó tirarse desde un sexto piso. Por suerte, llegó la policía quien le convenció de que volviera a entrar a su domicilio.