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VALENCIA, 3 (EUROPA PRESS)

El Servicio de Cirugía Pediátrica del Hospital Materno-Infantil La Fe de Valencia ha extirpado un tumor no maligno de 1,4 kilogramos de peso y un diámetro de más de 20 centímetros a una recién nacida que pesaba 2,7 kilos. El bebé fue intervenido en el mes de noviembre de esta tumoración en la base del coxis y en la actualidad se encuentra perfectamente.

Se trataba de un teratoma sacrocoxígeo quístico de dimensiones «similares a las de un balón de fútbol» y 1.4 kilogramos, que suponía prácticamente la mitad del peso de la paciente. «Era un recién nacido y tenía como un balón de fútbol en la zona del final de la columna vertebral», según explicó el cirujano, Carlos Gutiérrez, a Europa Press Televisión.

La operación se llevó a cabo en noviembre y se practicó en el noveno día de vida del bebé, cuando éste tenía un peso de 2.700 gramos, de los que cerca de 1.400 correspondían al tumor extirpado. La niña «se recuperó enseguida y a los pocos días estaba en casa» y en la actualidad sólo tiene una pequeña cicatriz en las nalgas. «Pensamos que va a hacer una vida completamente normal, sin secuelas», explicó el doctor.

El diagnóstico de este teratoma sacrocoxígeo quístico se realizó en la semana 20 de gestación a partir de una ecografía. Las asas intestinales, la vejiga, el útero y uno de los ovarios habían sido desplazados fuera de la pelvis por el tumor, que había aumentado de tamaño en los días previos a la intervención hasta alcanzar los 1.400 gramos de peso.

Se trata de un tumor germinal derivado de las tres líneas de endodermo, mesodermo y ectodermo, potencialmente degenerativo, cuyo tratamiento quirúrgico puede «plantear dificultades técnicas, por su gran tamaño». Sin embargo, la vía de abordaje adoptada, similar a la utilizada en las malformaciones ano-rectales, ha permitido una eliminación completa y una reconstrucción reparadora «satisfactoria».

La dificultad de esta operación, que duró seis horas, radicó en el gran tamaño del tumor pero, sobre todo, en la reconstrucción de los órganos que se habían desplazado, explicó el galeno. Así, en una primera fase se extirpó la tumoración y se eliminó cualquier tipo de tejido del mismo para evitar su reproducción y, posteriormente, se procedió a la reconstrucción de «todo el suelo pélvico que había deformado el tumor».

RECUPERADA

Según explicó el cirujano, la niña quedó muy bien con «una sola operación». «La pelvis se recuperó enseguida; sus piernas, que inicialmente estaban completamente abiertas por el tumor volvieron a la normalidad y sus órganos desplazados volvieron a su sitio», relató.

La operación fue presentada la semana pasada en el Congreso Ibérico de Cirugía Pediátrica celebrado en Zaragoza, ya que el gran tamaño del teratoma extirpado hace que sea un caso «excepcional» en la literatura científica. Así, es el tercero más grande de estas características conocidos en el mundo, según la literatura científica consultada.

El teratoma sacrocoxígeo es el tumor más frecuente en recién nacidos y se da en un caso por cada 30.000 nacimientos. Se trata de un tumor no maligno localizado en la base del coxis, por lo que deforma las estructuras anatómicas del suelo pélvico. Puede adquirir enormes proporciones y contener grandes vasos sanguíneos que privan de sangre al feto en desarrollo.

A pesar de su elevada frecuencia, en los últimos años ha descendido el número de casos, probablemente por interrupción voluntaria del embarazo. Sin embargo, el pronóstico para los niños intervenidos por esta malformación es excelente, de modo que algunos expertos señalan que los teratomas no deberían ser considerados como candidatos a aborto terapéutico.