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Su falta de conocimientos e higiene provoca lesiones e infecciones que luego no pueden ser denunciadas por ser trabajadores irregulares

MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

Los veraneantes que opten por relajarse en la playa con uno de los masajes que ofertan individuos sin titulación o “chiringuitos” sin autorización ni control sanitario o fiscal corren el riesgo de sufrir lesiones musculares o vertebrales, ser víctima de “malas prácticas” o contraer infecciones por falta de higiene. Esta es la advertencia del Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas (CGCF), responsable de la Campaña “Intrusismo no. Exige una titulación oficial”.

Según explicó a Europa Press el secretario general del CGCF, Manuel Alcantarilla, los masajes ofrecidos en las playas españolas por personal no titulado son “un problema creciente” en el litoral español sobre el que los fisioterapeutas han alertado ya este verano, por segundo año consecutivo, a las autoridades sanitarias, al Ministerio de Hacienda, a la Policía y a los propios consumidores.

“En esta nueva campaña, en la que están implicadas las comunidades autónomas de Murcia, Cataluña, Valencia y Andalucía, hemos alertado a los ministerios de Interior, Medio Ambiente, Sanidad y Consumo y Hacienda sobre el hecho de que individuos sin permisos legales y sin titulación ofrecen masajes en las playas a 20 euros la media hora y que pueden conllevar un grave riesgo para el veraneante”, informó.

LESIONES, INFECCIONES Y HASTA ROBOS

Los fisioterapeutas advierten de que, por lo general, estos individuos carecen de conocimientos para realizar masajes, lo que puede generar al usuario lesiones cervicales o musculares de diferente gravedad, e incumplen los requisitos básicos de higiene que precisa la tarea, lo que puede provocar en el veraneante la aparición de lesiones cutáneas o infecciones por hongos.

Además, los lugares donde se dan los masajes, por lo general sobre la arena o en una banqueta, nunca en una camilla como la que emplean los profesionales, pueden agravar la contractura o sobrecarga que puedan generar la mala praxis de un no profesional.

“Además de todo esto, al no contar con licencias, el usuario no puede denunciar”, señaló Alcantarilla, quien recomienda al consumidor que exija la factura para poder después reclamar, ya que incluso, alerta el representante del CGCF, “en muchos casos mientras uno de los empleados aplica el masaje el otro te roba el bolso”.