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CARMONA (SEVILLA), 22 (EUROPA PRESS)

El profesor de la Facultad del Deporte de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) Antonio Raposo Ramírez aseguró hoy en Carmona (Sevilla) que las personas sedentarias “tienen un 270 por ciento más posibilidades de padecer un accidente cardiovascular que las personas que no realizan ejercicio físico de manera regular”.

En el marco del curso de verano de la UPO sobre “Adolescencia y deporte: Hacia un ocio saludable”, que se desarrollará en la casa palacio de Los Briones de la citada localidad hasta el próximo 25 de julio, este experto destacó, al hilo de ello, la necesidad de realizar ejercicio habitualmente como método de prevención de enfermedades.

Según expuso, las personas sedentarias tienen un 160 por ciento más riesgo de padecer diabetes; un cien por cien de sufrir osteoporosis o cáncer de colon; un 70 por ciento de padecer hipertensión o un 60 por ciento más riesgo de sufrir cáncer de mama.

Además, explicó que el estilo de vida actual de los adolescentes, ligado al consumo de las nuevas tecnologías como la televisión, el ordenador y los videojuegos ha provocado una tendencia clara de reducción de la actividad física y el deporte, “por lo que los niveles de salud de los jóvenes están empeorando y esto está provocando que los menores no practiquen el deporte de forma lúdica, sino que lo utilicen para prevenir y aliviar determinadas dolencias”.

Por otra parte, señaló que la práctica de la actividad física para ser efectiva debe realizarse entre tres y cinco veces por semana para que tenga beneficios sobre el control del peso corporal o la hipertensión, el aumento de la densidad ósea, una mejor capacidad respiratoria, la reducción de la ansiedad, la mejora del estado de ánimo o de la autoestima; entre otras cosas.

Asimismo, indicó que el deporte también fomenta el compañerismo, la socialización de los menores o la integración de los niños en el entorno. “Además, los jóvenes que hacen una actividad física periódica tienen una amplia capacidad de superación y afrontan los problemas desde otros puntos de vista”, apostilló Antonio Raposo.

Finalmente, señaló la importancia de la educación para conseguir que los jóvenes realicen actividades físicas, así como el papel fundamental que desempeñan las familias para conseguir que la práctica deportiva sea un hábito de vida más, “como ducharse, lavarse los dientes o comer todos los días”, concluyó.