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La ansiedad influye en la obesidad, un problema que en España es “preocupante”

SANTANDER, 24 (EUROPA PERSS)

La prevención de la obesidad debe iniciarse desde el embarazo, pues “los niños que nacen en familias de obesos o con una historia familiar de obesidad son una diana” para esta enfermedad.

Así lo afirmó hoy en rueda de prensa el investigador especialista en genética molecular de la obesidad del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, Manuel Serrano, quien participa en la Escuela de Biología Molecular “Eladio Viñuela”, en el marco de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

Serrano subrayó que la mala nutrición influye en el niño, así como la historia familiar de obesidad, por lo que advirtió que “hay que prevenir” este problema “desde la concepción”, en lo que debe ser “una tarea continuada”, porque lo importante para combatir esta enfermedad es “la perseverancia”.

El investigador señaló que la obesidad prepuberal es un marcador importante de cara a la edad adulta, si bien apuntó que se ha constatado que los niños nacidos con bajo peso “demuestran una mayor predisposición a padecer obesidad, no se sabe por qué”.

Destacó la importancia de los factores ambientales pero también del fenotipo, y al respecto apuntó que “actualmente, y después de muchos años, ha comenzado a saberse algo sobre el genoma de la obesidad”, aunque aún se debe “ahondar” en los genes que “predisponen” a ser obesos.

Serrano aseguró que la situación de la obesidad en España es “preocupante”. Según datos del reciente mapa de la obesidad en el país, entre un 27 y 29 por ciento de los españoles tiene sobrepeso. Según la edad, los adolescentes con este problema son un 17-18 por ciento, mientras que entre el 50 y el 60 por ciento de la población de entre 45 y 64 años tiene obesidad o sobrepeso.

Aunque la situación no es “tan dramática” como la de Estados Unidos, donde una de cada dos personas tiene sobrepeso, en España lo padece una de cada cuatro personas, si bien en algunas comunidades el porcentaje se eleva a una de cada tres.

No obstante, el investigador subrayó que “uno no está condenado a ser obeso”, y apuntó que en la prevención influye el ambiente y una educación precoz “y para todo el entorno, no sólo para el obeso”.

LA ANSIEDAD ENGORDA

La prevención de la obesidad pasa por buenos hábitos alimentarios, “no comer menos sino mejor”, la actividad física y que la gente “sea más feliz” porque el estrés y la ansiedad se han definido como causa de sobrepeso, indicó Serrano.

Al respecto, se remitió a un estudio que revela que la mayoría de las personas desayunan solas “y eso se relaciona con un cierto grado de ansiedad”.

También en relación a la prevención, apuntó que se han desarrollado iniciativas, como Naos, enfocadas a la infancia y adolescencia, que proponía medidas “simples pero eficaces”, como que en los colegios no hubiera máquinas de bebidas, o la realización de unos 45 minutos de actividad aeróbica cada día. Sin embargo, lamentó que la aplicación ha sido “poco eficaz” por cuestión de presupuesto.