.

Moscas, mosquitos, avispas o polillas transportan “infinidad de gérmenes” que pueden provocar la contaminación de alimentos

MADRID, 12 (EUROPA PRESS)

En la época estival “no es recomendable utilizar bombillas de ahorro energético” porque su luz “blanca” tiene “una mayor atracción para los insectos voladores” que la luz “amarilla” de las bombillas de filamento “tradicionales”, según afirmó hoy a Europa Press la directora general de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (ANECPLA), Milagros Fernández.

Debido a las altas temperaturas, muchas veces se abren ventanas y puertas para que circule el aire. Instalar en casa este tipo bombillas que emiten luz blanca “asegura la presencia de insectos voladores como moscas, mosquitos, avispas o polillas que, además de originar molestias, pueden provocar la contaminación de alimentos si se posan sobre ellos ya que transportan infinidad de gérmenes en sus patas”, explicó esta especialista.

Para evitar posibles complicaciones en la salud como una gastroenteritis por consumir alimentos contaminados o una reacción alérgica por la picadura de una avispa, “se deben también colocar mallas mosquiteras o dobles puertas donde tengamos este tipo de luz y no situar tomas de aire exterior cerca de fuentes de iluminación nocturna”, señaló.

CERRAR BIEN LAS BOLSAS DE BASURA

Para otro tipo de insectos o plagas como las ratas, las cucarachas o las hormigas, “siempre hay que evitar que tengan una fuente de alimentación, bien sea a través de bolsas de basura abiertas o mal cerradas o alimentos sin cubrir”, subrayó Fernández.

Asimismo, desde ANECPLA se recomienda instalar sistemas de sifón o anti-retorno en los sumideros –para evitar el acceso directo de los insectos a través del alcantarillado– y reparar y sellar cualquier oquedad o grieta que comunique con el exterior de la casa.

Durante el verano las condiciones climáticas y la humedad del ambiente favorecen la proliferación de insectos voladores y la reproducción de cucarachas y ratas. No obstante, “la mayor parte de las empresas de control de plagas trabajan todo el año” por dos factores: “los inviernos cada vez más suaves y la imposición de la Unión Europea de utilizar productos químicos contra las plagas menos tóxicos, pero también menos eficaces”, comentó la experta.

En este sentido, las prohibiciones de uso de algunos productos químicos que tradicionalmente se estaban empleando en el control de plagas hace necesaria la utilización de otros “recursos alternativos” que, en combinación con las medidas de control directo, permitan un “control eficaz a la vez que seguro, sin que ello suponga un riesgo de contaminación para los alimentos”, dijo Milagros Fernández.