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MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

Unos dos millones de españoles sufrirán resfriados, faringitis o proceso bronquíticos este verano a causa de los bruscos cambios de temperatura provocados, principalmente, por el uso inadecuado del aire acondicionado, según informó hoy la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

En este sentido, los expertos de SEPAR recomiendan tomar precauciones como llevar alguna prenda ligera de ropa que pueda proteger del frío mientras el cuerpo se aclimata y evitar temperaturas demasiado bajas en los aparatos de aire acondicionado.

El criterio de los especialistas a este respecto es que la refrigeración nunca debería ser inferior, «como mucho», a los 22 grados para reducir el número de resfriados que, sólo en verano, acaparan el 20 por ciento de los diagnósticos anuales.

Asimismo, el aire acondicionado también fomenta la resequedad de las mucosas nasales, lo que origina molestias respiratorias, por lo que «es muy importante vigilar la adecuada hidratación del cuerpo tomando suficiente agua», afirmaron.

LIMPIAR LOS FILTROS DE AIRE AL COMIENZO DEL VERANO

Por otra parte, los especialistas de SEPAR también recomiendan que los aparatos de aire acondicionado se conserven en condiciones óptimas de limpieza, ya que su mal mantenimiento puede contribuir a la aparición de enfermedades respiratorias como la legionelosis.

En las casas particulares también existe el riesgo de que aparezca la bacteria de la legionela, motivo por el que «se debe realizar un correcto mantenimiento de los aparatos de aire acondicionado», comentaron.

Así, algunos de los principales contaminantes del aire por sistema de climatización son los hongos «Aspergillus niger» y «Aspergillus fumigatus», que provocan rinitis, asma o neumonía. También es frecuente la llamada «fiebre de los acondicionadores», que se manifiesta con fiebre, tiritona, malestar general y dolor de cabeza.

ENTRE 22 Y 24 GRADOS CON UN 35-60% DE HUMEDAD RELATIVA

Para que el ambiente creado por un sistema de climatización sea el correcto debe mantenerse una temperatura entre 22 y 24 grados, con una humedad relativa del aire del 35 al 60 por ciento.

El tratamiento para la «fiebre de los acondicionadores» debe basarse en calmar los síntomas con analgésicos y antitérmicos y retirar a la persona del ambiente climatizado. «A menudo es muy difícil atribuir este proceso a su origen real y se confunde con otras causas», apuntaron desde SEPAR.

En este sentido, los catarros producidos por el aire acondicionado no suelen causar fiebre; sólo estornudos, rinorrea y congestión nasal. Lo más indicado es no volver a coger frío, evitar los cambios bruscos de temperatura y no exponerse demasiado al sol.