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VALENCIA, 23 (EUROPA PRESS)

Uno de los responsables de la Unidad de Otorrinolaringología de la Clínica Quirón de Valencia, Anselmo Díaz, recomendó hoy a todos los espectadores que acudan al Gran Premio de Europa de Fórmula 1 este fin de semana que se protejan los oídos con tapones para evitar dolores, acúfenos e incluso pérdidas de audición, debido al ruido que provocan los monoplazas, y poder “disfrutar” así de la carrera.

El doctor Díaz explicó en declaraciones a Europa Press Televisión que el ruido que producen los monoplazas puede alcanzar los 125 decibelios (dB) a una distancia de 15-20 metros y que la sensación de ruido dolorosa en el ser humano “comienza a partir de 80-85”. Por ello, y debido a que en la carrera se van a encontrar “con mucho, mucho ruido” durante una hora u hora y media, insistió en la importancia de protegerse los oídos para evitar “grandes males”.

En este sentido, el facultativo comentó que los tapones son “importantísimos” y que existen varios tipos, como de silicona, espuma o hechos a medida, “y casi todos son buenos”. Lo importante, dijo, es que estén “bien puestos”, en contacto con la superficie de la piel y del conducto auditivo.

Díaz señaló que lo normal es que los espectadores sufran ruidos de unos 100 dB –los pilotos hasta 130–, lo que puede provocar dolores durante la carrera. Minutos, horas o incluso algún día después de la carrera, los espectadores que no se hayan protegido pueden sufrir acúfenos (sensación de ruido en el oído), otalgias (dolor, que suele ser “fugaz”) e hipoacusia o pérdida de audición, “que normalmente debe de ser leve”. Lo normal, según el médico, es que estos síntomas desaparezcan “en uno o dos días”.

No obstante, el galeno señaló que si al día siguiente de la carrera los ruidos “son muy fuertes” y la sensación de pérdida de audición “importante”, hay que acudir al otorrino para que realicen una exploración y una audiometría y ver si padece algún tipo de trauma acústico.

En cuanto a los niños, “algo más sensibles”, Díaz indicó que lo más recomendable es no llevar a los más pequeños. A partir de los 4 ó 5 años habría que operar como en los adultos y protegerles los oídos con tapones.

El otorrinolaringólogo insistió en la necesidad de taparse los oídos durante la prueba automovilística. Comentó que en caso de no llevarlos, abrir la boca “puede mejorar algo” la situación, porque se “abre un poco la trompa tubárica y hace una sensación de descompresión”, si bien esta acción se utiliza más para presiones de buceo o al viajar en avión y aquí “estamos hablando de una presión producida por una onda sonora”. “Protegerse es taparse los oídos”, concluyó.