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VALENCIA, 24 (EUROPA PRESS)

Expertos en medicina aseguraron hoy en Valencia que las personas adultas que hagan un consumo moderado de bebidas fermentadas podrían tener menos riesgo de sufrir infarto de miocardio y otras complicaciones cardiovasculares. Así, el consumo de cerveza, vino o sidra podría tener un efecto protector adicional frente a estas enfermedades, según demuestran diversos estudios científicos de ámbito nacional e internacional.

Estas conclusiones son el resultado de diversas investigaciones dadas a conocer por el doctor Ramón Estruch, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona, durante la conferencia “Efectos cardioprotectores de las bebidas fermentadas”, que se celebra en Valencia, en el marco del VIII Congreso de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC).

De estas investigaciones se desprende también que a pesar de que el consumo abusivo de alcohol puede tener efectos nocivos sobre la salud, “el riesgo de sufrir un infarto puede ser entre un 40 por ciento y un 50 por ciento más bajo en las personas que beben alcohol de forma moderada que en aquellas cuyo consumo es cero”.

En esta línea, el doctor Estruch afirmó que “existe un notable consenso entre la comunidad científica mundial acerca de los efectos beneficiosos del consumo moderado de alcohol sobre la mortalidad global y la cardiovascular en particular”.

Durante la jornada también se destacó que “no todas las bebidas con contenido alcohólico parecen demostrar los mismos efectos”. Además, puntualizaron que, pese a algunas discrepancias, varios estudios han señalado que las bebidas fermentadas, que son ricas en polifenoles, “tienen un mayor efecto protector que las bebidas pobres en estos compuestos”, indicaron los expertos.

“De hecho, algunos efectos observados en los pacientes, como el aumento de la concentración sérica de HDL colesterol, la reducción del fibrinógeno y la disminución de la capacidad y velocidad de oxidación de las partículas del LDL colesterol, se atribuyen al etanol contenido en estas bebidas”. Sin embargo, otros efectos como la reducción de la concentración de las moléculas de adhesión linfocitarias y monocitarias –que retrasan la aparición y desarrollo de la arteriosclerosis– se deben al contenido no alcohólico de estas bebidas, principalmente a los polifenoles, añadieron.

En este sentido, durante el SENC, los expertos informaron que ya se han realizado ensayos clínicos para valorar los efectos del consumo moderado de una bebida rica en polifenoles, frente a una pobre, por ejemplo, ginebra, sobre diferentes factores de riesgo vascular. Así, explicaron que se ha comprobado que “las ricas en polifenoles tienen un mayor efecto antiarteriosclerótico, antiinflamatorio y antitrombótico que las pobres en polifenoles, por lo que los efectos beneficiosos de las bebidas fermentadas de baja graduación se deberían tanto al etanol como a las sustancias no alcohólicas, principalmente polifenoles”.