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BRUSELAS, 12 (EUROPA PRESS)

Los comercios europeos podrán vender frutas y hortalizas con tamaño o forma rara a partir del 1 de julio de 2009, después de que expertos de los Veintisiete aceptaran hoy la propuesta de la Comisión Europea de revocar una serie de normas comerciales que se aplican a 26 tipos de frutas y hortalizas, entre ellas la judía, el melón o el pepino. También podrán aplicarse derogaciones a los alimentos que no quedan excluidos de esta normativa, como tomates o manzanas, siempre que se advierta en su etiquetado.

El portavoz comunitario de Agricultura, Michael Mann, explicó en rueda de prensa que a partir de la entrada en vigor de esta adaptación –Bruselas aún debe adoptar formalmente los cambios–, “la talla o forma (de 26 alimentos) no estará regulada por reglas comunitarias, sino que será el mercado” quien lo haga.

Los alimentos liberados de cumplir la norma de comercialización son albaricoques, alcachofas, espárragos, berenjenas, aguacates, judías, coles de Bruselas, zanahorias, coliflores, cerezas, calabacines, pepinos, setas cultivadas, ajos, avellanas con cáscara, repollos, puerros, melones, cebollas, guisantes, ciruelas, apios, espinacas, nueces con cáscara, sandías y endibias.

Mann también explicó que los otros diez productos (manzanas, cítricos, kiwis, lechugas, melocotones y nectarinas, peras, fresas, pimientos dulces, uvas de mesa y tomates) que no se incluyen en esta simplificación, sí se beneficiarán “en la práctica”.

Los Estados miembros podrán elegir concederles una derogación. Así, “se podrá comprar una manzana más pequeña o rara”, siempre que el producto sea puesto a la venta en cajas diferentes y esté etiquetado de modo que pueda diferenciarse del que sí cumple con la normativa.

El portavoz comunitario explicó que hasta ahora las frutas y hortalizas que eran descartadas para la venta por su forma o tamaño se destinaban a la transformación o bien “acababan en la basura” y consideró que el cambio que permitirá la eliminación de la norma será “bueno para los precios”.

La comisaria de Agricultura, Mariann Fischer Boel, destacó que las normas revocadas suponían un trámite burocrático “innecesario” y celebró que con el cambio los consumidores tendrán una gama mayor de productos para consumir “en estos momentos de alimentos caros y dificultades económicas generalizadas”. “Carece de todo sentido tener que desechar productos en perfecto estado sólo porque no tienen una forma adecuada”, subrayó en un comunicado.