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MADRID, 26 (EUROPA PRESS)

Las personas de edad avanzada que deben cuidar de su pareja por algún tipo de discapacidad tienen más esperanza de vida que el resto, según se desprende de los resultados de un estudio de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) que aparecen publicados en la revista «Pyschological Science».

La investigación incluyó un seguimiento de 1.688 parejas de más de 70 años a lo largo de siete años. De este modo, comenzó en 1993 y en la encuestas realizadas ambos miembros de cada pareja tenían que dar cuenta de cuánta ayuda recibían de su cónyuge en una larga lista de actividades cotidianas. Entre éstas se incluyeron comer, vestirse, bañarse, la preparación de comidas, el manejo de dinero y la administración de medicamentos.

En su gran mayoría, aproximadamente 81 por ciento de los participantes afirmó que no recibían ayuda alguna de sus cónyuges, otro 9 por ciento indicó que recibía menos de 14 horas de ayuda por semana, y el 10 por ciento restante indicó que recibía 14 o más horas de ayuda cada semana.

En el curso del estudio murieron 909 personas –aproximadamente el 27 por ciento de la población estudiada–, observándose que los individuos que daban por lo menos 14 horas semanales de cuidado a sus cónyuges tenían probabilidades significativamente menores de haber muerto durante el período del estudio que aquellos que no habían ofrecido cuidado conyugal.

Los resultados de este estudio se suman a un creciente conjunto de investigaciones acerca de los efectos positivos y benéficos para la salud de brindar cuidado y ayuda. Según la directora de la investigación, Stephanie Brown, se demuestra que «brindar apoyo social a amigos, familiares y vecinos tiene un impacto beneficioso sobre la mortalidad y para lidiar con la pérdida de cónyuge».

Para esta experta, «hay poderosas fuerzas de evolución que favorecen la motivación altruista cuando los individuos son interdependientes». Con apoyo de la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos, Brown examinará la forma en que la conducta altruista y de ayuda, incluido el cuidado de otra persona, realza el bienestar. A partir de 2009, esta investigación se concentrará en los mecanismos neuro-afectivos de la conducta de cuidado.