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Uno de cada cuatro pacientes reconoció haber perdido al menos un día de trabajo durante los últimos seis meses como consecuencia de un «mal control» de la ERGE

MADRID, 24 (EUROPA PRESS)

Casi ocho de cada diez pacientes con enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), diagnosticada y con presencia de síntomas, manifiestan que están «mal o muy mal controlados» por su médico de Atención Primaria (AP), según afirman los resultados del estudio SYMPATHY 1 presentado hoy en Madrid por los laboratorios AstraZeneca.

Los expertos en gastroentorología calculan que más de un 40 por ciento de la población española ha presentado alguna vez ardor o acidez en el último mes y, aproximadamente, entre un 5 y un 10 por ciento padece ambos síntomas diariamente.

Con el objetivo de medir la frecuencia, el tipo y la intensidad de los síntomas de la ERGE en pacientes que acuden a la AP, así como las estrategias de diagnóstico y tratamiento que se utilizan en las consultas, la investigación ha contado con la participación de 1.148 médicos de AP y 5.735 pacientes de toda España, de los cuales 2.940 eran ya pacientes con diagnóstico de ERGE.

Según estos parámetros, el estudio establece que un 25 por ciento de los pacientes reconoce haber perdido alguna jornada laboral a causa de esta enfermedad durante los últimos seis meses como consecuencia de un «mal control» por parte de su médico, explicó el coordinador nacional de la investigación, el doctor José Antonio Ferrús.

Entre los síntomas más frecuentes y más molestos que los afectados manifestaron como consecuencia de ese «mal control», destacan la pirosis o el ardor (presente en el 89% de los encuestados), la regurgitación (81%), los trastornos del sueño (55%), el dolor torácico (45%), la tos crónica (30%) y la ronquera (24%), señala el estudio.

No obstante, «si la enfermedad no se controla mediante un tratamiento adecuado y una serie de medidas higiénicas y posturales, puede derivar en trastornos más complejos que perder un día de trabajo como úlceras, esofagitis, problemas pulmonares o el estrechamiento del diámetro del esófago», aseguró Ferrús.

UNA ENFERMEDAD «INFRAVALORADA»

El tratamiento que recibían los pacientes con diagnóstico previo de ERGE se basaba principalmente en medidas dietéticas y estilos de vida –evitar comidas copiosas que contengan alimentos como chocolate, pimienta, grasas, refrescos de cola y café, y no consumir tabaco o alcohol–, la utilización de inhibidores de la bomba de protones y determinados antiácidos.

Por otra parte, los resultados del estudio también concluyen que los médicos de Atención Primaria en ocasiones «subestiman o infravaloran la severidad de los síntomas que describen los pacientes», apuntó el doctor Ferrús. «De hecho, hasta en un 50 por ciento de los casos la gravedad de los síntomas descrita por los pacientes no coincide con la manifestada por los médicos», aseguró.

«Esto se debe a que la presencia de los síntomas del reflujo gastroesofágico tienen una prevalencia muy alta en la población española y su pronóstico no es grave; pero también es verdad que muchas personas se automedican con medicamentos sin receta y nunca llegan a acudir a la consulta», comentó este experto.