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BARCELONA, 29 (EUROPA PRESS)

Científicos del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell), en L”Hospitalet de Llobregat (Barcelona), han desarrollado un estudio según el cual la reducción en la ingesta de calorías podría prolongar la vida, como resultado de un uso más eficiente de los recursos disponibles.

El coordinador del grupo de Biología de la Cromatina del programa de Epigenética y Biología del Cáncer del Idibell, Alejandro Vaquero, revisa, en una edición de la revista “Genes and Development”, el papel que juega la cromatina –el conjunto formado por el ADN y las proteínas histonas dentro de los cromosomas–.

Tradicionalmente se creía que la cromatina no ejercía ninguna influencia ante períodos en los que los seres vivos ven reducida su posibilidad de ingerir alimentos libremente, pero recientes investigaciones de Vaquero apuntan que en realidad este componente tiene un papel “muy relevante” en la relación que mantienen organismos pluricelulares con el estrés oxidativo.

El estrés oxidativo se produce ante la escasez de alimento, entre otros condicionantes, y provoca un desequilibrio metabólico que podría resultar clave en la aparición de muchas enfermedades como el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

La investigación del grupo del Idibell comprobó como ratones sometidos a restricción calórica, que comían entre un 30 y un 50 por ciento menos de lo que comían libremente, viven más tiempo y tienen mejor salud.

Así pues, la relación entre restricción calórica y longevidad se ha probado en organismos unicelulares, como la levadura, pero también en pluricelulares, como los ratones.

Aunque los motivos de esta relación no están del todo claros, todo apunta a que periodos de estrés oxidativo implicarían un uso más eficiente de los recursos disponibles y la inducción de un sistema de defensa ante los riesgos asociados.

El equipo de Vaquero trata de comprender el papel de una familia de proteínas denominadas sirtuinas, en la respuesta al estrés y su contribución al desarrollo de enfermedades como el cáncer y el control del envejecimiento. En modelos animales, las sirtuinas han demostrado ser eficientes como protectores de enfermedades como la diabetes, el cáncer y otras neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer.