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Defiende que habría que retirar la medicación a un paciente que no hace dieta, ejercicio y sigue fumando, hasta que corrija esos hábitos

LAREDO, 30 (EUROPA PRESS)

María Esmeralda Cuaresma, farmacóloga clínica de la Gerencia de Atención Primaria Santander-Laredo, destacó hoy que en el caso de algunas patologías, los medicamentos son “ineficaces e inútiles” si el paciente no lleva una vida saludable, por lo que defendió que “deberíamos ser lo suficientemente estrictos para que un paciente que no hace dieta, ni ejercicio y sigue fumando, retirarle el medicamento hasta que corrija esos hábitos”.

En este sentido, consideró que es importante el papel de enfermería para asegurar que el paciente, además de seguir el tratamiento farmacológico, cumple estas recomendaciones saludables sobre estilo de vida, debido al estrecho contacto que mantienen con él.

La experta, que participó en los cursos de verano de la Universidad de Cantabria en Laredo con una ponencia titulada “”Manejo de medicamentos en el paciente cardiovascular”, repasó la acción de los fármacos sobre el sistema cardiovascular, concretamente en sus tres patologías más graves: hipertensión arterial, cardiopatía isquémica e insuficiencia cardiaca, y destacó la importancia de una vida saludable.

En su intervención, advirtió que “todos los medicamentos tienen efectos secundarios perjudiciales”, aunque matizó que conociendo cómo actúan y haciendo una muy buena historia clínica del paciente se pueden evitar.

Según explicó, el cuerpo humano posee una “incertidumbre biológica” que impide conocer al detalle la acción del medicamento hasta que no se ha comercializado a una gran población. Así, aunque se realicen pruebas de laboratorio y se busque una especificidad para conseguir un beneficio muy concreto, no se pueden dilucidar los beneficios y los riesgos hasta que no postcomercialice a millones de pacientes. “Esto no es matemática pura y dura”, apuntó.

“Es en la administración a una población de millones y millones de pacientes, donde pueden aparecer efectos secundarios que antes de la comercialización podían haber pasado desapercibidos”, afirmó.

En este sentido, destacó que, a veces, “esto ocasiona que fármacos que tenían unas expectativas muy buenas, se hayan tenido que retirar por los efectos secundarios, como el rocecoxib, un nuevo antiinflamatorio no esteroideo que se retiró por problemas de infarto agudo de miocardio y accidente cerebro vascular”.

Para evitar los efectos secundarios, Cuaresma subrayó que “es fundamental conocer por qué y cómo actúan los medicamentos para poder adelantarnos con otros fármacos a los efectos perjudiciales que pueden tener en el paciente”.

LASTRE A PONDERAR

“Los medicamentos no sólo tienen beneficios sino que, siempre acarrean un lastre que hay que ponderar. Si el cociente beneficio riesgo es positivo, estaremos utilizando bien el medicamento”, consideró.

En caso de que el rendimiento se volviera negativo, Cuaresma indicó que “es mucho mejor retirar ese medicamento y elegir otro, e incluso a veces no tratar farmacológicamente”.

Por este motivo, destacó que cuando un medicamento empieza a comercializarse, además de haber demostrado su eficacia, se establecen unos sistemas de vigilancia “muy rigurosos” para conocer los efectos que puede generar.

Según explicó, la Agencia Española de Medicamentos, en interacción con el resto de agencias de Europa y del mundo, es la encargada de avalar la eficacia, seguridad y calidad de los fármacos, “de manera que nunca se comercializa un medicamento del que podamos sospechar que pueda tener un riesgo para el paciente”.

Aunque, señaló que “si que es verdad que en la poscomercialización pueden aparecer efectos perjudiciales no conocidos”.